miércoles, 25 de julio de 2012

La guerra de Inteligencias en Líbano


El Movimiento del Futuro, miembro de la opositora Coalición 14 de Marzo, destacó hoy la necesidad de desarmar a Hezbollah con el fin de privar a Israel de un pretexto para atacar Líbano. Según los opositores de Nasrallah, el país se enfrenta ahora a una justificación adicional para que los israelíes ataquen ya que Tel Aviv relacionó a Hezbollah e Irán como los responsables del ataque en Bulgaria mientras crecen las acusaciones sobre la posibilidad que Hezbollah reciba las armas químicas del régimen sirio.

Por otra parte, Hezbollah habría detenido a dos de sus oficiales de alto rango y un miembro de un municipio en el valle de Bekaa por cooperar con Israel, según el diario libanés Al-Nahar el aparato de seguridad del partido fue capaz de exponer a los tres miembros hace cinco días que residían en Bourj al-Barajneh, en los suburbios del sur de Beirut.

Uno de los sospechosos vivió en Ucrania en 1998-2000, y trabajaba en una red de contrabando humano que ayudaba a ciudadanos libaneses a pasar de contrabando a palestinos e iraquíes hacia Europa; más tarde se mudó a Líbano y luego mudó a Francia, donde fue detenido supuestamente por cargos de tráfico de personas. Sin embargo, informes posteriores señalaban que el detenido en realidad trabajaba con una agencia de Inteligencia occidental que le encargada de vigilar a un funcionario de Hezbollah, que vivía cerca de él en Beirut.

Tras el informe del Law Enforcement Examiner Report, señalando que posibilidad que Hezbollah advertía al gobierno de EE.UU. que cualquier ataque por parte de los militares norteamericanos en Siria o Irán, daría lugar a la violencia en el Medio Oriente, Hezbollah se jactó que había de haber "vencido" a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de Inteligencia israelí, Mossad. Un parlamentario de la resistencia islámica señaló que "Nuestra seguridad ha puesto al descubierto varios complots estadounidenses e israelíes. La Inteligencia libanesa ha vencido la Inteligencia de EE.UU. e Israel en lo que ahora se conoce como la Guerra de inteligencia.”

A medida que la guerra civil continúa haciendo estragos en Siria, los funcionarios israelíes y estadounidenses han expresado sus temores que el arsenal sirio, de armas químicas y biológicas, pueda terminar en manos de Hezbollah o algún grupo terrorista islámico. Hezbollah ha hecho público su interés de permanencia del régimen sirio, vinculándose con el futuro de Bashar Al-Assad, pero a medida que la marea se vuelve contra el presidente sirio que no ha dicho nada sobre si va a unirse a la lucha de manera directa para apoyarlo, en caso de una debilidad extrema.

Si bien Hezbollah ha apoyado las revueltas árabes, que derrocó a los líderes de Egipto, Túnez y Libia, la política hacia Siria fue completamente distinta en parte porque los otros regímenes era hostiles hacia los chiitas mientras que los alawitas son aliados. Al inicio de las protestas, pacíficas en gran medida, el argumento de Nasrallah fue que Bashar Al-Assad iba a iniciar un proceso de reformas; pero en su lugar el líder sirio reprimió de manera violenta a los opositores y las reformas solo fueron cosméticas.

Los riesgos son altos para Hezbollah, que teme que el derrocamiento de Al-Assad allane el camino para aumentar la presión de Occidente -si no una intervención directa- sobre Irán, su más fuerte aliado y fundador. Al perder el favor de Al-Assad, Hezbollah se vería privado de su socio estratégico, pero principalmente de la principal línea de suministros de su arsenal y entrenamiento de sus efectivos.

Hezbollah ha estado observando los disturbios en Siria desde afuera, de hecho se le prohibió a los funcionarios y miembros del partido referirse a la situación en Siria; solo el líder del partido, Sayyed Hassan Nasrallah, como la única voz del grupo ha reiterando su apoyo a Al-Assad. Hace un año, funcionarios cercanos a Hezbollah negaban las acusaciones de la oposición siria que iba a enviar combatientes a ayudar a las fuerzas de Al-Assad; ahora los mismos funcionarios dicen que esto podría cambiar si hay una intervención extranjera o de Al-Assad se debilita.

"Hasta el momento, Al-Assad no necesita más combatientes. Su ejército es más que capaz para lidiar con esto. Él no necesita los combatientes de Hezbollah. Son sólo unos pocos miles, y él tiene cientos de miles", dijo un funcionario de seguridad libanés.

Aunque Hezbollah cree que el régimen sirio no será destituido, se preparan para una larga batalla que se pondrá más difícil con el pasar de los días; en el frente libanés el jeque Ahmad al-Asir, un ignoto líder religioso sunita de Sidon ha ganado prominencia con el llamando a Hezbollah para su desarme, animando a otros en contra de Hezbollah. Los musulmanes sunitas no tienen el poder militar para que desafiar a Hezbollah, pero los combatientes islámicos sunitas, incluyendo los veteranos árabes de las guerras en Irak y Afganistán, siempre han encontrado refugio en Líbano.


1 comentario:

francisco jose haro galvez dijo...

que interresante el contenido del blog, en general ¡¡¡