lunes, 4 de julio de 2011

Hezbollah y el Tribunal Especial para Líbano




En un desafiante discurso, dos días después de que el Tribunal Especial para el Líbano (TEL) emitió su auto de procesamiento y órdenes de detención contra cuatro miembros de Hezbollah -incluyendo un comandante militar- acusados de participar en el asesinato de Hariri, Nasrallah rechazó al Tribunal al que calificó como un instrumento estadounidense-israelí y añadió que las autoridades libanesas no serán capaces de detener a los cuatro sospechosos, incluso en 300 años. El líder de Hezbollah Sayyed Hassan Nasrallah, rechazó la acusación del Tribunal, jurando que no entregará a los cuatro sospechosos, situación que pondrá en aprietos al nuevo gobierno que ha prometido a respetar las obligaciones internacionales.

Pese a los temores de violencia sectaria en la acusación, Nasrallah aseguró que los libaneses no habría guerra civil entre los libaneses o entre sunitas y chiitas Durante el discurso, Nasrallah puso en duda la credibilidad de la Fiscal General del TEL, Daniel Bellemare, acusando a algunos investigadores, juristas y asesores clave de Bellemare de tener vínculos con la CIA y el Mossad (la agencia de Inteligencia israelí). Nasrallah dijo que algunos de estos asesores y expertos legales tenían "antecedentes negativos" en contra de la resistencia y los movimientos islámicos. El discurso fue intercalado con presentaciones en video con imágenes que mostraban cómo los miembros del TEL tenían vinculaciones con las agencias de Inteligencia occidentales.

Nasrallah también acusó a los investigadores principales en el Tribunal, incluyendo el investigador en jefe de ONU, Detlev Mehlis, y a su adjunto, Gerhard Lehmann, de la corrupción. En el caso Lehman, Nasrallah señaló que el funcionario vendió declaraciones y confesiones; desde la visión de Hezbollah esas fugas sobre la investigación hacia los medios de comunicación servían para sondear a la opinión pública sobre la marcha de la misma.

Nasrallah reiteró que el TEL tenía varios objetivos, pero lo más importante es sembrar la contienda civil entre las diferentes sectas musulmanas en el país. Sin embargo, aseguró que no habrá luchas entre sunitas y chiitas en el Líbano, reconoció que algunos cristianos de la Coalición 14 de Marzo soñaban con ello.

En otro pasaje de su discurso, el Secretario general de Hezbollah señaló que Israel nunca fue sospechado y recordó las distintas fases de la investigación que comenzaron acusando a Siria, luego a los cuatro funcionarios y a Hezbollah recientemente. Nasrallah señaló que existe la posibilidad que Israel esté involucrado en el asesinato y el hecho de que agentes israelíes estaban presentes en la escena del crimen un día antes del asesinato no era normal; otro dato aportado por el líder de Hezbollah en esta dirección fue la transferencia de equipo desde el Líbano a la sede del Tribunal en los Países Bajos en 2009, donde se envió un cargamento de 97 ordenadores a través de los Territorios Ocupados (por Israel) en lugar de enviarlos directamente desde Beirut.

Respecto del presidente del TEL, Antonio Cassesse, Nasrallah se refirió a él como un gran amigo de Israel señaló que tiene prejuicios en contra de la resistencia a la que considera organización terrorista.

Aunque el discurso de Nasrallah no aportó nada nuevo o que no se sospechase de antemano, significa una renovación de las posiciones sostenidas durante el gobierno de la Coalición 14 de Marzo de Hariri aun a riesgo de poner en aprietos al nuevo gobierno de la Coalición 8 de Marzo cuando éste se vea obligado a capturar los sospechosos citados en la acusación. Desde Hezbollah se tiene en claro que no está en juego la resolución del caso Hariri sino que existe una lucha de poder entre los sectores sunitas y chiitas regionales, junto al interés israelí por debilitar la resistencia sumadas las injerencias norteamericanas-europeas ansiosas por establecer en Beirut un gobierno laico modelo para las incipientes democracias árabes.

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