jueves, 6 de junio de 2013

Posposición de las elecciones: no culpen a Siria


El Parlamento de Líbano votó a favor de retrasar las elecciones, que habían sido programadas para el 16 de junio, por al menos 17 meses. Es la primera demora desde el fin de la guerra civil de 15 años y la medida que autoriza la suspensión hasta 2014 se debió a la incapacidad del Parlamento para acordar una nueva ley electoral y al deterioro de la seguridad en el país, vinculada a la crisis en Siria.

La prórroga de la votación parlamentaria obligó al Primer Ministro designado, Tammam Salam, a iniciar nuevamente las consultas con los partidos rivales sobre la formación del nuevo gabinete sobre la base de un gobierno, cuyos ministros conformen un equipo de trabajo homogéneo, que sirva los intereses nacionales del país. Salam dijo tras la decisión de ampliar el mandato del Parlamento, que ahora el objetivo principal debe ser la formación del nuevo gobierno ya que “la fase anterior estaba centrada en la aprobación de una ley electoral de consenso y luego de llegar a un acuerdo sobre la ampliación del mandato del Parlamento. Ahora, esta excusa ya no está presente y el país no puede quedarse sin gobierno"; el PM interino confía que los grupos políticos podrían llegar a un rápido acuerdo sobre la formación de un gobierno.

La sesión donde se llevó a cabo la votación en la que se extendió el plazo del parlamento duró 10 minutos, lo que indica que incluso antes de la escalada de violencia en Líbano, los partidos políticos estaban profundamente divididos sobre los cambios a la ley electoral y que ya habían pospuesto la fecha de las elecciones previstas para este mes. El sentido de aplazar la fecha de las elecciones, junto con el hecho que el PM interino Salam no haya podido formar un gobierno después de dos meses de negociaciones, ha dejado una sensación de vacío político en Líbano en momentos que el país que lucha contra la desaceleración económica y una marea de refugiados sirios.

En esta ocasión, el presidente del parlamento Nabil Berri, no pudo sacar un conejo de su sombrero, lo que deja a Líbano en medio de un estado de caos político que compite con el caos de la seguridad luego que las regiones del noreste y el oeste del país, comenzaron a experimentar enfrentamientos derivados de la guerra civil siria. Los políticos -al menos, la mayoría- parece que han abandonado el principal problema que los ocupaba: ponerse de acuerdo sobre una ley electoral que garantice la competitividad y el consenso nacional y religioso. Su enfoque en cambio, ha sido en la prórroga del mandato del parlamento.

No es de extrañar que la mayoría de los políticos que proponen la idea de extensión ahora, son los mismos personas que se beneficiaron de la época de la tutela siria y que aprendieron muchos trucos de manipulación que pueden ser empleados contra el sistema político del país y la constitución: utilizan la situación de seguridad imperante causado por la guerra de Siria para justificar la actual extensión. Mientras que el dúo chiita (Hezbollah y Amal) podría beneficiarse de la inmersión de Hezbollah en el pantano sirio, la principal facción drusos hace suya la prolongación del mandato del Parlamento, ya que quiere mantener su papel como eje político. Esta función le permite a los drusos cambiar de lados, manteniendo el equilibrio de fuerzas necesario para salvaguardar la perpetuación de ese papel mientras que la principal facción sunita, por otro lado, favorece la extensión como un medio para impulsar y organizar su "maquinaria electoral” que pudo transportar a miles de votantes expatriados en las elecciones de 2009.

Cuatro años de fracaso no impidió que los miembros del parlamento libanés aprobasen el viernes una extensión de su mandato por 1 año y 7 meses, después de 6 meses de tercas negociaciones entre los bloques políticos por una nueva ley electoral que tanto necesita la sociedad -que se suponía que iba a ser más democrática y equitativa- pero que se redujo a un intercambio de acusaciones, insultos e improperios entre los legisladores de acuerdo a su grado de participación en la guerra civil siria. Lo más curioso del tema es que todos los partidos políticos –aun sabiendo que era un que las elecciones no se llevarían a cabo- presentaron sus listas de candidatos en la fecha límite y cuando se le pregunta el por qué, los parlamentarios dicen que "todo el mundo está siendo demasiado cauto para no caer en una trampa política”.

Así que todo el acuerdo, respecto a posponer las elecciones, es sólo una consecuencia del nivel insoportable de desconfianza mutua entre los líderes del Líbano. Con Hezbollah ocupado en Siria, los líderes sunitas no se sienten seguros sobre que podrían funcionar tan bien como lo hicieron en 2009, y los líderes cristianos están divididos sobre los verdaderos intereses de sus sectas.

El Parlamento fue elegido por los diferentes partidos y sectas, como escenario para alterar los fundamentos de su sistema "democrático" y estatal, la clase política trató temas sensibles sin el debido respeto al derecho y al Estado. Los insultos y el desprecio de los distintos partidos destruyeron al Estado libanés al privarlo de instituciones –parlamento, gobierno, ejército para la Defensa Nacional, poder judicial y las agencias de seguridad- capaces de afrontar el actual escenario de inestabilidad y caos. No existe un poder central que garantice la seguridad del territorio libanés, frente a los derrames de la guerra civil siria, por lo que el Estado libanés es una construcción simbólica.

Los argumentos presentados por los defensores de la prórroga del mandato del Parlamento giran en los círculos musulmanes alrededor de la crisis siria y sus ramificaciones políticas y de seguridad; mientras que los grupos cristianos, se centran en la desigualdad que sufrieron bajo la Ley de 1960. Combinados, estos argumentos llevan a considerar que las elecciones se celebrarán cuando ambos círculos se sientan seguros -dejando de lado su lealtad a la democracia de Líbano- y cuando la situación externa, ya sea Siria o la influencia árabe regional, así lo permitan. No hace falta decir que la celebración de las elecciones en el futuro cercano reactivaría la economía del país y sacarían a la sociedad de la actual incertidumbre derivada del vacío de poder existente.


1 comentario:

Guillermo Perez dijo...

Es una lastima que después de tantos años de "terminada" la guerra civil muchos de sus protagonistas y demás aprendices no quieran despojarse de sus actitudes egoístas y mezquinas. Ya es tiempo que piensen como Libaneses y no como simples oportunistas en espera que estalle otro conflicto para lucrarse y afianzar mas cuotas de poder.