lunes, 18 de marzo de 2013

Siria ataca a Líbano


La frontera entre Irak y Siria ha sido escenario de enfrentamientos armado entre los yihadistas sunitas contra soldados iraquíes y sirios, pero ahora el conflicto se está trasladando a una amplia franja de la frontera entre Líbano y Siria, que es escenario de un contacto directo y sin precedentes entre los militantes chiitas de Hezbollah y los sunitas yihadistas de Jabhat Al-Nusra –principal grupo rebeldes sirio-. El área de Al-Nabk se extiende más de 45 km a lo largo de la región fronteriza, que comienza en Jabal Akrum Akkar -al norte de Líbano- y se extiende hasta Arsal en la Bekaa, una zona donde el Estado libanés no ha estado presente durante décadas, pero que está dominada por Hezbollah; recientemente esta área ha sido abandonada por el ejército sirio, que se retiró cediendo el control a los yihadistas sirios de Al-Jabhat Nusra.

Con el repentino repliegue del ejército sirio, que ahora se limita a una presencia efectiva al oeste de Al-Nabk -cuyos habitantes son mayoritariamente chiitas- para evitar infiltraciones de los rebeldes sunitas desde Líbano; la situación es similar más al este, en la Bekaa central, donde el ejército sirio mantiene unidades desplegadas en un radio a no más de 30 kilómetros del centro de Damasco. En resumen, el ejército sirio sigue desplegado en las zonas adyacentes a las regiones sunitas, pero estratégicamente se ha retirado de los pueblos chiitas libaneses, allanando el camino para que Jabhat Al-Nusra llene el vacío de poder, poniéndolo en conflicto directo con Hezbollah.

Fuentes militares norteamericanas indicaron que un número cada vez mayor de combatientes de Hezbollah se encuentran en la región fronteriza siria de Hermel y recientemente se enfrentaron con unidades del Ejército Libre Sirio (ELS) en la región de Kousseir, en el interior de Siria; pero el sheik Mohammed Yazbek, jefe del comité religioso de Hezbollah, dijo que los combatientes libaneses se encuentran en las zonas fronterizas sirias para proteger a unos 30.000 chiitas libaneses que viven en la región Kousseir. El Cnel. Aref Hamoud, comandante del ELS, sostuvo que Hezbollah amenaza con ampliar las hostilidades y proporciona entrenamiento militar a la recién formada Jayash Al-Watani, una alianza de milicias chiitas y alawitas locales que reciben armas y el financiamiento de Irán.

El apoyo de Hezbollah a Siria no se limita solamente al plano militar, sino que también hace de sus decisiones, una política de Estado para Líbano. Hezbollah rechazó la suspensión de Siria de la Liga Árabe y se opuso a la invitación hecha a la oposición para que ocupe la silla del país dentro de la organización regional; el líder del bloque parlamentario de Hezbollah, Mohammed Raad, dijo que el ministro de Relaciones Exteriores libanés, Adnan Mansur tenía razón al pedir el fin a la suspensión de Siria ya que "sus declaraciones reflejan con exactitud la postura oficial de Líbano a Siria".

Sana, la agencia estatal de noticias de Siria, informó que Líbano fue advertido que podría ser atacado puede atacar si continua proporcionándole refugio a los rebeldes sirios que luchan contra el régimen de Al-Assad; la amenaza intensifica las preocupaciones sobre el impacto divisivo que conflicto sirio tiene sobre las comunidades religiosas libanesas, que mantienen una difícil coexistencia. En un cable diplomático de la cancillería siria a su homóloga libanesa, se consignó que "Siria espera que Líbano evite que estos grupos terroristas armados tengan a las fronteras como un lugar de paso, porque se dirigen contra el pueblo sirio y están violando la soberanía de Siria".

Los miembros del Consejo de Seguridad expresaron su profunda preocupación por el impacto de la crisis siria en la estabilidad de Líbano, mediante un comunicado "Hicieron un llamamiento a todos los libaneses a preservar la unidad nacional frente a los intentos de socavar la estabilidad del país y subrayó la necesidad de que todas las partes libanesas a respetar la política del Líbano de disociación y de abstenerse de toda participación en la crisis siria También subrayaron su "grave preocupación" por los repetidos incidentes transfronterizos que causaron muertos y heridos entre la población libanesa, así como las incursiones, los secuestros y el tráfico de armas a través de la frontera sirio-libanesa y otras violaciones".

El Primer Ministro libanés, Najib Mikati, describió como “constructivos” a los comentarios del Consejo de Seguridad sobre los incidentes en la frontera libanesa y el contrabando de armas entre Líbano a Siria. Samir Geagea, líder de las Fuerzas Libanesas, solicitó el despliegue de fuerzas de paz a lo largo de la frontera sirio-libanesa luego que el presidente sirio, Bashar Al-Assad, amenazó con atacar a Líbano; Geagea sostuvo que si el ejército libanés no puede, el gobierno debería pedir al Consejo de Seguridad que aplique los artículos 11 y 14 de la Res. 1701 para ampliar el mandato de las fuerzas internacionales.

En la actualidad, los enfrentamientos más importantes suceden en tres zonas fronterizas libanesas: una en los alrededores de la ciudad siria de Tal Kalaj de la provincia de Homs, que colinda con Akkar, la región norte de Líbano; la segunda en los alrededores de Homs, cercana a la región noreste del Valle de Bekaa libanés y la tercera en el suburbio de Zabadan, cercano a Damasco, y que colinda con la región central del Valle de Bekaa. En el norte de Líbano, el ejército libanés se encuentra en una situación paradójica ya que una parte significativa de sus efectivos son sunitas y provienen de esas mismas zonas; el ejército libanés -como institución- tiene una buena imagen entre la población local y es posible que obligue a negociar al poder local, como los líderes de los clanes y municipales.

Líbano se encuentra en una situación delicada, ya que controla el 80% de las fronteras terrestres sirias y ello implica que el contrabando propiciado por elementos pro-Al-Assad sea un problema adicional para la seguridad libanesa; un ejemplo es el constante transporte querosén y diesel, que es comprado por las empresas libanesas y luego son revendidos en Siria, lo que supone una violación de la política de disociación enunciada por el Primer Ministro libanés, Najib Mikati, y generó tensiones entre los clérigos sunitas, anti-Al-Assad que bloquearon varias rutas importantes en Líbano.

Poco a poco, están surgiendo los líderes sunitas con milicias propias. Uno de ellos es el jeque Ahmad Asir, un clérigo salafista de la ciudad meridional de Sidón que enfrenta a Hezbollah y la influencia de Siria e Irán en Líbano, con llegada entre quienes se sienten frustrados por el statu quo sunita; Bilal Masri, es el líder de la milicia de Bab Al-Tabbaneh, siendo uno de los más belicosos y finalmente se encuentra Omar Bakri. Este último líder sunita fue expulsado de Gran Bretaña en 2005, cuando el gobierno británico intensificó sus medidas contra el terrorismo; en 2010, fue declarado culpable por cargos de terrorismo y condenado a cadena perpetua por un tribunal libanés, sin embargo sigue libre y vive en Trípoli.

Se conoció que los Sheikh Mazen Hariri y Ahmad Fekhran, dos estudiosos del Dar al-Fatwa -la más alta autoridad sunita de Líbano- fueron atacados por un grupo de hombres en el barrio Khandak al-Ghamik, en Beirut; otros dos jeques identificados como Ibrahim Abd Al-Lattif y Imani Omar también fueron atacados en Shiyah mientras iban a Chtaura en el Valle de Bekaa. Tras la noticia de los ataques, manifestantes bloquearon las carreteras en Corniche al-Mazraa y Qasqas mientras que miembros de Al-Jamaa Al-Islamiya se lanzaron a las calles en Sidón y bloquearon la carretera en ambas direcciones; Hezbollah y el Movimiento Amal condenaron los ataques y pidieron que la policía detenga a los implicados, independientemente de su afiliación política.

Mientras tanto, los amigos libaneses del régimen sirio están vendiendo una historia diferente. Ellos creen que en las últimas semanas los rebeldes sirios armado había presionando al ejército sirio en Al-Nabk -para forzar una retirada- luego que el régimen sirio retomó el control de la carretera Aleppo-Hama, anticipando que cedería su control sobre el área chiita; por otra parte, la oposición ha aprovechado también supuestamente de los puntos de presión del régimen en la ciudad de Raqqa y al sur de Damasco, obligando al ejército a retirarse de pueblos chiitas para que Jabhat Al-Nusra se encuentre cara a cara con Hezbollah.

Hoy dos aviones sirios lanzaron dos bombas en las zonas fronterizas del Este, en Kherbit Youneen y Wadi Al-Khayl -5 kilómetros dentro del territorio libanés- produciendo daños materiales sin víctimas; este es el segundo ataque aéreo sobre territorio libanés desde el levantamiento contra el presidente Bashar Al-Assad. La zona es agrícola, pero los dos sitios son conocidos por ser utilizadas como paso para el contrabando de armas y combatientes en la frontera.


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