lunes, 3 de diciembre de 2012

El día después de la politica de disociación de Líbano


El parlamentario del Partido del Futuro, Oqab Saqr, confirmó la autenticidad de las recientes grabaciones de audio que lo implicaban en las transferencias de armas a los rebeldes sirios; la semana pasada, el periódico libanés Al-Akhbar publicó una serie de tres partes de las grabaciones -que obtuvo el que parlamentario Zahle- donde se puede oír hablando a Saqr del suministro de armas a presuntos rebeldes sirios: "Saludos. Adelante... dime qué tipo de armas que desee, ¿cuáles son las cantidades [que buscan]?", Saqr le pide a su interlocutor -que se identifica como Abu Numan- quien le responde "Tenemos alrededor de 300 granadas propulsadas por cohetes y 20 lanzadores. Y si es posible proporcionar 250.000 rondas de Rusia, 300 ametralladoras y algunas piezas especiales de armas" responde Abu Numan.

El reconocimiento de Saqr motivó al presidente libanés, Michel Sleiman, a instar nuevamente a todas las partes a abstenerse de participar en la crisis siria en línea con la política de disociación del país hacia los acontecimientos en el país vecino. Según un comunicado brindado por su oficina de prensa "Sleiman espera que todas las personas en Líbano sigan comprometidas con la política que el gobierno adoptó en el Comité de Diálogo Nacional a través de la Declaración de Baabda que estipula que Líbano se distancia de los conflictos de los demás y no interviene en sus asuntos". Los comentarios de Sleiman se conocieron después que 21 combatientes libaneses murieron en la ciudad siria de Tal Kalaj, en una emboscada tendida por las fuerzas del régimen sirio.

La televisión estatal siria transmitió el domingo imágenes de más de cinco cadáveres con identificación libanesa y se informó que los hombres estaban entre los 21 combatientes salafistas libaneses que cayeron en una emboscada del ejército sirio viernes; los hombres fueron asesinados en Tal Kalaj después de infiltrarse en Siria por Wadi Khaled, mientras que los otros miembros del grupo habían sido heridos. Fuentes cercanas al grupo indicaron que varios oficiales del Ejército Libre Sirio (ELS) se reunieron el jueves en la mezquita de Trípoli para planificar la operación y algunos de ellos escribieron sus voluntades finales; todos eran salafistas y planearon tomar la ruta de contrabandistas de la aldea libanesa de Hleit a Qalaat Al-Hosn -en Siria- tras las oraciones del amanecer del viernes pero el grupo cayó en una emboscada en Tal Sirin, en el camino a Qalaat Al-Hasan.

El presidente del Parlamento, Nabih Berri, advirtió a las diferentes facciones libanesas sobre participar en las batallas dentro de Siria, luego del incidente con el ejercito sirio, y señaló que "Lo que sucedió en Tal Kalaj pone de relieve la importancia de perseverar en la política de disociación, pues cualquier otra postura sería muy costosa, y acontecimientos sobre el terreno están demostrando esta teoría". El incidente aumentó la preocupación acerca de la participación de algunas facciones libanesas en la guerra civil siria, en medio de una escisión del escenario político libanés entre los partidarios del régimen sirio representado por la Coalición 8 de Marzo y la opositora Coalición 14 de Marzo apoyada por Occidente.

Esta preocupación se vio agravada luego de un acto político de los partidos asociados a Hariri donde se denunció a Hezbollah y se reiteró el pedido de renuncia del gobierno como la única manera de resolver la crisis política; el encuentro fue celebrado en Tripoli, para conmemorar los 40 días del asesinato del Gral. Wissam Al-Hasan. También el domingo, el patriarca maronita Beshara Rai llamó a la formación de un nuevo gabinete y pidió una nueva ley electoral para garantizar la representación equitativa en las elecciones parlamentarias del próximo año, mientras que el ex PM Fouad Siniora exigió "un shock positivo importante" a través de un cambio de gobierno.

El panorama político libanés se mantiene estable en la superficie pero en lo profundo, una serie de fuerzas opuestas amenazan con entrar en colisión tan pronto el régimen de Bashar Al-Assad sea depuesto. Los intereses de los sectores sunitas, que fueron relegados luego de la caída de Saad Hariri, han retomado un cierto ímpetu luego del apoyo de los países del Golfo que desean un Medio Oriente sunita y no chiita.

En la vereda de enfrente, Hezbollah y Amal se ven acorralados por las presiones del Golfo y los intentos de aislamiento internacional de Irán, por lo que si Al-Assad es depuesto sus posiciones dentro de Líbano se verían afectadas ante la pérdida de apoyo regional. Es interesante destacar que los cristianos están más divididos que nunca, en parte porque temen una región totalmente sunita y porque no saben a quién deberían aliarse para garantizarse una supervivencia pos Al-Assad.


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