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martes, 18 de octubre de 2011

Preocupa en Líbano la situación de Siria



El continuo deterioro de la situación en Siria está comenzando lentamente a filtrarse hacia Líbano, e inevitablemente, éste está comenzando a sentir los coletazos de un conflicto que no le es propio que repercutirá en su escenario político. Ahmed Fatfat, parlamentario del Bloque Futuro, dijo que se sentía amargado por la “miserable" posición del gobierno libanés respecto de la violación de las fronteras del norte por parte del Ejército sirio -a principios de este mes- y la indiferencia hacia los ciudadanos sirios que buscan refugio en Líbano; asunto de la incursión siria estuvo ausente de los 159 ítems de la agenda del gabinete que se reunió al día siguiente.

Samir Geagea, líder de las Fuerzas Libanesas, llamó al Procurador General Mirza y al ministro de Justicia, Shakib Qortbawi, para seguir el tema de los secuestros de ciudadanos sirios en Líbano. La semana pasada, el periódico Al-Jumhuriya informó que el Director General las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI), Gral. Rifi, le dijo a la Comisión parlamentaria de DDHH que miembros de las FSI asignados para proteger a la embajada siria en Líbano, habían secuestraron a cuatro disidentes sirios de apellido Jassem, utilizando vehículos de la Embajada siria.

Aparte de las cuestiones de seguridad tradicionales del país –las armas de Hezbollah y el conflicto con Israel por las fronteras- hay una creciente preocupación en las capitales occidentales y de sus embajadores en Beirut respecto de algunas áreas en el Líbano que están fuera del control estatal; los diplomáticos están preocupados por los intentos de sembrar el miedo en medio del caos y los disturbios. Aunque no hay razón para preocuparse por los incidentes de seguridad en el sur del Líbano tras los ataques contra la FPNUL, los diplomáticos europeos no consideran que el sur sea peligroso para los diplomáticos, militares, civiles o turistas pero la situación es completamente diferente en el Valle de la Bekaa.

Un diplomático dijo que hay un grave temor por los secuestros de extranjeros por parte de grupos vinculados a los poderes regionales en los barrios y pueblos de la Bekaa -que no están bajo la autoridad de Hezbollah- y se sabe de una organización iraquí que ha establecido un campo de formación en el centro de la Bekaa con combatientes de Siria, Arabia Saudita e Irak. El diplomático dijo que también hay actividades sospechosas en las aldeas de Zahle Qousaya y Taalabaya donde se observan transporte de refuerzos a las bases militares cerca de Fatah al-Intifada -grupo disidente de Al-Fatah encabezada por Abu Musa-, dicho refuerzos incluyen misiles tierra-aire, artillería y municiones.

Khaled Daher, parlamentario del Movimiento del Futuro, hizo un llamamiento al gobierno libanés y a la Liga Árabe para reconocer al Consejo Nacional de Siria (CNS). Daher dijo que una posición determinante debía ser tomada por la Liga Árabe sobre el régimen de Al-Assad, algo que es compartido por países occidentales como Estados Unidos y Francia, sin embargo a diferencia del Consejo de Transición de Libia, los gobiernos occidentales no han ofrecido el CNS ningún reconocimiento formal.

La situación en Siria está impactando de muchas maneras sobre Líbano. Los partidos políticos pro-sirios están buscando reacomodar su posición de poder dentro del escenario interno frente a la eventualidad de no contar con Damasco, por otro lado la oposición liderada por Hariri ha comenzado a recuperar el espacio perdido luego de la caída de su gobierno y por ello no es casual que los líderes del arco de partidos de la Coalición 14 de Marzo señalen los secuestros de nacionales sirios en Beirut y las incursiones militares en suelo libanés.

El dato más significativo es la utilización de Líbano como terreno de transición para la distribución de material bélico hacia Siria, junto a personal y logística, por parte de elementos internos y extranjeros. Esta situación aumentará la pérdida de control estatal de zonas como el Valle de la Bekaa y podría desestabilizar a otras en el sur del país.

viernes, 14 de octubre de 2011

La Embajada de Siria y los secuestros en Líbano





Ali Abdul Karim Ali, Embajador sirio en Líbano, negó los informes que sostenían que la embajada estaba involucrada en el secuestro de miembros de la oposición siria que han desaparecido en el Líbano, llamando a tales acusaciones "infundadas". En declaraciones tras una reunión con el ministro de Exteriores libanés, Manssour Adnan, el Embajador Ali señaló que le parecían extrañas las afirmaciones del Jefe de la Fuerza de Seguridad Interna (FSI) Libanesa, Gral. Ashraf Rifi, que responsabilizaba al personal sirio con los secuestros.

El embajador de Siria, acusó a algunos funcionarios libaneses y a diputados de intentar socavar su país, concretamente dijo que el desempeño de algunos funcionarios en contra de Siria exige una reconsideración. Por su parte, Mansour señaló también que la policía libanesa en las últimas semanas había detenido a varios traficantes que enviaban armas a Siria.

Las acusaciones contra el Gral. Ashraf Rifi de participar, junto con personal de la FSI, en el secuestro de figuras de la oposición siria en el Líbano se basan en pruebas concretas e irrefutables, según se afirmó durante una reunión de la Comisión parlamentaria de DDHH donde concretamente se hizo referencia a dos casos de secuestros de alto perfil.

Las fuentes dijeron que los miembros de la FSI estuvieron involucrados en el secuestro de tres hermanos sirios de la familia Jasem -en febrero- después de que dos de ellos fueron a recoger a su hermano, Jasem Merii, de una estación de policía al este de Beirut; Human Rights Watch dijo que Jasem fue marcado por agentes de Inteligencia militar en Beirut después de haber sido visto repartiendo volantes que llamaban a un cambio democrático en Siria. El otro caso es la desaparición -en mayo- de Shibli Aisamy, un disidente y ex alto funcionario del partido Ba´ath sirio de 86 años de edad, quien fue secuestrado en Aley.

Fuentes de seguridad indicaron que tanto la FSI y las autoridades judiciales habían llevado a cabo los interrogatorios por separado, con el jefe de la unidad de guardia sirio embajada libanesa -1er. Teniente Salah Hajj- después de haber recibido la información que implicaba a la delegación de Siria en el Líbano. Salah Hajj es el hijo del General Mayor Ali Hajj -ex jefe de la FSI- que se lo vinculó junto a otros tres generales libaneses durante cuatro años por su presunta participación en el asesinato de Hariri en 2005.

Por el contrario, Rifi dijo la FSI había recogido "información peligrosa" que apunta a la participación de la Embajada de Siria en la desaparición de Shibli Aisamy, también dijo que personal de la Embajada y de la FSI estuvieron involucrados en el secuestro de los tres hermanos Jasem. La evidencia presentada por Rifi se basó en los documentos, agentes del servicio secreto, imágenes, vídeo desde cámaras de vigilancia instaladas en el estacionamiento de la Embajada de Siria y a lo largo de las calles que rodean la embajada, así como testimonios de los testigos.

Rifi añadió que la FSI no pudo recuperar Sader, o arrestar a sus captores, debido a que la FSI no pudo llevar a cabo la operación de búsqueda y rescate en los suburbios del sur de Beirut, declaración que atrajo duras críticas de los diputados de Hezbollah. El parlamentario Nawwar Sahli negó que la FSI no tenga acceso a los suburbios del sur de la capital, diciendo que el área estaba abierta a cualquier persona; de hecho el bloque de Hezbollah le preguntó a Rifi si estaba expresando su opinión personal o era en nombre del Ministerio del Interior.