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viernes, 18 de julio de 2014

Hezbollah y el nuevo papel de la resistencia en Líbano



Combatientes de Hezbollah se enfrentaron una vez más con los miembros del grupo yihadista Jabhat Al-Nusra en la frontera con Siria durante la noche del miércoles. La feroz lucha se llevó a cabo a lo largo de la periferia de Arsal y en Al-Fakiha, en el Valle de Bekaa; reportes de prensa señalan que en los enfrentamientos murieron 2 miembros de Hezbollah y decenas de radicales sirios y el grupo libanés tomó a 7 militantes de rehenes.

El Patriarca Maronita, Beshara Rai, le pidió hoy a los cristianos que protejan sus tierras y la existencia en Líbano y el Oriente Medio, diciendo que la región tiene que entender las palabras de la Biblia con el fin de sobrevivir: "Estamos llamados a proteger la tierra del Líbano en la que nuestra historia se escribió y nuestra identidad estaba impresa (…) Los cristianos deben seguir con sus raíces, proteger sus tierras y mantener su fe en el cristianismo”.

El presidente del Parlamento, Nabih Berri, convocó hoy a una sesión del Parlamento para la próxima semana para elegir a un nuevo presidente, en el noveno intento en menos de 4 meses. La sesión será a mediodía del miércoles y las posibilidades de elegir un nuevo presidente son bajas ya que los legisladores han fracasado en los 8 intentos previos debido a que cuando la Coalición 14 de Marzo ha asistido a las sesiones legislativas, la rival 08 de Marzo han boicoteado las sesiones. Ambas coaliciones han fracasado en llegar a un acuerdo sobre un candidato de consenso de antemano; desde la 14 de Marzo, los legisladores han respaldado la candidatura a Samir Geagea mientras que su rival, el diputado Michel Aoun, ha sido candidato declarado de la 08 de Marzo.

La noticia de que los yihadistas del Estado Islámico en Iraq y Al-Sham (ISIS) habían declarado la creación de un "califato" el mes pasado, envió inicialmente a las redes de medios sociales de Líbano en un frenesí de los juegos de palabras y chistes donde se representan a hombres barbudos sanguinarios, pero pronto, la preocupación reemplazado risa. Después de meses de relativa calma, Líbano fue golpeado de nuevo por una serie de ataques acompañados de una serie de detenciones de presuntos atacantes suicidas; ahora existe una creencia general que está comenzando a crecer que el Estado Islámico –anteriormente ISIS- en la inestabilidad del país. Pero pocos libaneses temen una incursión o el establecimiento del Estado Islámico en un punto dentro del país.

Está bastante claro que desde el 11 de julio las facciones yihadistas se apresuran a declarar la guerra contra Líbano, esto simultáneamente ocurre con una ofensiva del Ejército libanés contra los individuos sospechosos de estar involucrados con estos grupos. En Washington y Europa sugieren que la expansión yihadista en Líbano será una nueva fase del desarrollo yihadista, marcando el comienzo de un cambio de paradigma en los ataques terroristas en el país. Algunos incluso sugieren que detener este avance se requerirá que Hezbollah adopte un papel de liderazgo, ya que el Ejército libanés y los organismos de seguridad no están a la altura. 

El Ministro del Interior, Nohad Machnouk, señaló que "Tenemos que reconocer que lo que ha sucedido en Irak ha causado gran expectación entre estos grupos que creen que pueden beneficiarse de la experiencia iraquí (…) Ellos piensan que pueden llevar a cabo operaciones similares en Líbano. Pero hasta ahora, en los últimos dos meses, está claro que la conciencia de la seguridad ha sido capaz de obstruir esto. Sin embargo, el peligro de atentados aún está allí." 

Un signo preocupante es que cada vez se ven más insignias y banderas del ISIS en algunas tiendas alrededor de Trípoli, lo que pone de manifiesto el carácter islamista dentro de la ciudad, y es una señal potencial del creciente alcance y el nivel de apoyo que estas manifestaciones tienen en la segunda ciudad más grande de Líbano; otros, sin embargo, insisten en que no es más que un símbolo de unidad y orgullo sunita, de la misma manera que antes se veían las banderas del rebelde Ejército Libre de Siria (ELS).

Los acontecimientos recientes en Irak y Siria deben ser preocupantes. Los objetivos del ISIS, como la creación de un Estado islámico en el mundo árabe sunita y borrar las fronteras trazadas por las potencias coloniales, han energizado a las facciones yihadistas en toda la región e incluso del mundo. La realidad es que el ISIS ha llegado a Líbano, al menos a sus fronteras, y más yihadistas están llegando todos los días. Los medios de comunicación locales, extremadamente politizados y sectarios en Líbano, han sido acusados ​de asustar al público al exagerar el asunto pero los enfrentamientos con Hezbollah solo confirman esta realidad.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Tripli bajo control del Ejército



Los combates entre grupos armados pro y anti Al-Assad se intensificaron en Trípoli, poco después de caer la noche del domingo, después de un breve período de calma en dos días de fuertes enfrentamientos en los que murieron 12 personas, entre ellas un soldado, y 50 personas resultaron heridas. Los combates fin de semana –la 18ª vez que se enfrentan estos grupos desde marzo de 2011- causaron pánico entre los residentes nerviosos de la ciudad, lo que llevó a decenas de familias en los barrios rivales de Bab al- Tabbaneh y Jabal Mohsen a abandonar sus hogares a zonas más seguras. 

Mientras tanto, las tensiones también subieron en el campo de refugiados palestinos de Ain Al-Hilweh, en el sur del Líbano, después de un miembro de Al-Fatah fue asesinado por un desconocido; asimismo grupos armados palestinos rivales se enfrentaron en el campo de refugiados de Sabra, al sur de Beirut, sin que se reportaran víctimas y las fuerzas de seguridad libanesas intervinieron para restaurar la calma en la zona.

El gobierno de Líbano decidió hoy a poner a la ciudad de Trípoli bajo el mando de los militares por un período de seis meses, en un intento por ponerle fin a los repetidos enfrentamientos vinculados a la guerra en Siria. El PM interino, Najib Mikati, declaró que “Hemos decidido poner en marcha al ejército libanés para que tome todas las medidas necesarias para mantener la seguridad en Trípoli, durante seis meses y colocar a las fuerzas militares, así como de la policía bajo su mando". Próximamente se publicará un decreto facultando al Consejo Militar del Ejército -en consonancia con el artículo 4 de la Ley de Defensa- haciendo efectivo el mecanismo necesario para aplicar la decisión. 

Mikati, un sunita de Trípoli, dijo a la televisión LBC del Líbano que él había estado de acuerdo con el presidente Michel Sleiman y el comandante de las FFAA, Gral. Jean Qahwayi, de "poner Trípoli bajo la supervisión completa del ejército por seis meses”, luego que la situación se salió de control; el Ejército, llevaría a cabo patrullas y aplicaría las órdenes de detención emitidas contra los fugitivos de la ciudad. La violencia en la ciudad norteña ha matado a más de 100 personas este año y paralizado la actividad comercial del lugar.

La lucha se concentraba entre los dos barrios rivales de Jabal Mohsen –alawita- y Bab Tabbaneh –sunita- pero los combates en los últimos días ha tomado un giro más siniestro, extendiéndose a otras partes de la ciudad con francotiradores que tomaron posiciones en los tejados y tiroteos que se salieron de control. Puntualmente la causa que disparó los combates del sábado fue cuando sunitas armados dispararon a un hombre cuyo hermano controla una milicia alawita, lo que desató los enfrentamientos armados que se extendieron rápidamente por toda la ciudad norteña.

Hezbollah negó su participación en los enfrentamientos entre los grupos pro y anti-Al-Assad en Trípoli. En un comunicado, el partido chiita precisó que "En cuanto a lo publicado por un diario local sobre la presencia de elementos de Hezbollah y expertos militares de Hezbollah en Jabal Mohsen (…) Hezbollah niega estas afirmaciones falsas que son infundadas y carecen de evidencia (…) Estas acusaciones eran un "intento desesperado destinado a dar otras dimensiones de lo que está pasando en Trípoli sobre los acontecimientos dolorosos e inducir al público al error sobre lo que realmente está pasando."

Según Mikati, "La reunión de seguridad Baabda subrayó que poner en peligro la paz civil es una "línea roja", pero la decisión no implica abordar la cuestión de una manera similar a lo que sucedió en Nahr Al-Bared”. Mientras tanto, influyente clérigo salafista de Trípoli, Dai Al-Islam Al- Shahhal, acusó Mikati de "vender" Trípoli y señaló que la decisión alcanzada en Baabda está dirigida contra la secta sunita (…) Vamos a tratar de revertirla y derrocarla políticamente".

La medida fue utilizada por última vez durante el período de 1975-1990 Guerra Civil del Líbano, su instauración marca el grado de preocupación de las autoridades en Beirut y más grave aún, el profundo deterioro de la seguridad dentro del país. La guerra civil siria ha acelerado el proceso de fragmentación sectaria que comenzó en 2005 con el asesinato del ex Pm sunita Rafik Hariri y se acrecentó con la llegada al poder de Hezbollah; nuevamente el Ejército es puesto por el poder político como árbitro de las disputas sectarias, debilitando su legitimidad, cuando a la solución nacional la tienen los partidos políticos.





martes, 12 de noviembre de 2013

Asesinan a clérigo sunita pro-Hezbollah en Líbano


Hombres armados en una motocicleta dispararon y mataron al clérigo sunita, Saadeddine Ghiyyeh, quien apoyaba al grupo chiita Hezbollah en la ciudad Trípoli. Ghiyyeh, un funcionario del Frente de Acción Islámica, recibió varios disparos en su automóvil cuando salía de su casa y si bien es sunita, siempre apoyó a Hezbollah y estaba cerca de prominentes figuras libanesas pro-Al-Assad de Trípoli.

Las noticias sobre la salud del clérigo sunita eran contradictorias y algunos medios señalaron que estaba vivo, pero en estado crítico y que había sido trasladado al Hospital Sayidet Al-Hayat en Zghorta. Los informes indican que Ghiyyeh resultó gravemente herido en la cabeza, el cuello y el pecho, heridas que provocaron su deceso

Ghiyyeh además estaba vinculado con el Sheikh Hashem Minqara, un predicador local en Trípoli, que también es pro Al-Assad, y que fue detenido tras ser acusado de ocultar información sobre los coches bomba gemelos que estallaron en Trípoli en agosto, dejando al menos 47 muertos y cientos de heridos. Un tribunal militar, sin embargo, ordenó su libertad unas semanas después y Minqara -que dirige la mezquita Tawhid- declaró su inocencia e instó al gobierno a "descubrir a los criminales para que puedan obtener la pena máxima."

Minqara sostuvo que "Los ataques contra figuras islámicas y ulemas en el norte ya fueron suficientes (...) El asesinato de Ghiyyeh fue obra de los mercenarios que no tienen una religión (…) El destino de Ghiyyeh se convertirá en el destino de todos los que están a favor o en contra de Siria. Todos debemos comprender la etapa crítica que el país está atravesando" e instó a todas las partes a volver a la voz de la razón." En septiembre, una bomba explotó en el coche de Ghiyyeh, después que lo estacionó en el área de Al-Qobba en Tripoli y la explosión sólo causó daños materiales. Varios meses antes fue herido por una granada que fue arrojada contra él. 

Como era de esperarse, el líder del pro-Al-Assad Partido Demócrata Árabe, Ali Eid, no se presentó a una citación para ser interrogado por el Tribunal Militar sobre la acusación de ayudar a huir al sirio Ahmad Merhi, implicado en el doble ataque contra las mezquitas en Trípoli. El abogado de Eid, Hiam Eid, asistió a la reunión y presentó un argumento escrito en la que instó a la corte a retirar una orden de arresto expedida por el Fiscal Militar, Saqr Saqr, en contra de su cliente argumentando que "esto es nuestro derecho legal."

Rifaat Eid, hijo de Ali, dijo que su padre está todavía en suelo libanés y que se encuentra en su casa de Hekr de Akkar Al Daher –a 25 metros de la frontera siria- y sobre las redadas en el barrio pro-sirio de Jabal Mohsen, dijo que "Estos son sólo rumores y en caso de que lleguen a Jabal Mohsen, entonces todo lo que suceda, sucederá" en una suerte de amenaza encubierta a las fuerzas de seguridad. Rifaat Eid también destacó que "El jefe de la Subdivisión de la Dirección de Información General, Cnel. Imad Othman, debe ser detenido por la falsificación de todo este caso. Vamos a presentar una demanda contra él y todos los que han contribuido a la creación de conflictos en todo el país”.

La Asociación Islámica (Al-Jama'a Al-Islamiya), fue una rama de la Hermandad Musulmana y el primer movimiento islamista sunita en Líbano, fundado por Muhammad Umar Al-Da'uq en la década de 1950. En la década del ´80, Al- Jama'a había establecidos cuerpos militares -Quwat Fajr o Brigadas Al-Fajr- para resistir la invasión israelí a Líbano en 1982; a lo largo de de esa década, apoyaron la yihad de Hezbollah contra la ocupación israelí del sur libanés. Al final de la guerra civil, Al-Jama'a entró al sistema político y tuvo una política electoral oportunista de cooperación, sin embargo, trató de encontrar un equilibrio entre su apoyo a Hezbollah y las alianzas políticas con la comunidad sunita local.

El conflicto interno dentro de la Asociación Islámica llegó a su punto máximo en 2006 cuando su co-fundador, Fathi Yakan, renunció por sus objeciones a la alianza de Al-Jama'a con Al-Mustaqbal –el partido sunita liderado por Saad Al-Hariri- y principal antagonista de Hezbollah. Yakan se apoyó en el "campo de la resistencia" liderado por Irán, Siria, Hezbollah y Hamas. Yakan juntó a un número de grupos islamistas y personalidades y fundó Jabhat Al-Amal Al-Islami (Frente de Acción Islámica) en agosto de 2006

Los enfrentamientos entre los opositores y partidarios del presidente sirio, Bashar Al-Assad son hechos cotidianos en Tripoli, que han tenido su pico desde que comenzó la guerra civil en Siria. El gobierno provisional libanés ha comenzado con la implementación de la primera etapa de la seguridad en Trípoli, para restablecer el orden y preservar la seguridad, con el Ejército en las calles estableciendo puestos de control y patrullando.

La negativa de Eid a prestar declaración, los doble atentados contra las mezquitas, las bombas en los suburbios pro Hezbollah, los ataques fronterizos y ahora el asesinato del Sheik Ghiyyeh –referente del pro sirio Frente de Acción Islámica- son señales del deterioro de la convivencia sectaria dentro del país; pero también dejan al descubierto las ineficiencias de un gobierno “interino” que no termina de irse y de una clase política que mira a Siria antes de tomar decisiones de fondo.



lunes, 11 de noviembre de 2013

Tripoli: una bomba de tiempo



Trípoli parecía que estaba al borde de una nueva guerra civil, luego que el Fiscal militar Saqr acusó a Ali Eid, el jefe del pro-Al-Assad Partido Democrático Árabe, en relación con los atentados con dos coche bomba dos mortales en la ciudad del norte libanés. Una fuente judicial dijo que el Juez Militar de Investigación, Riad Abu Ghayda, estableció hasta el martes a las 10 a.m. como fecha límite para Eid se entregue y sea interrogado en relación a los atentados, si Eid no se presenta, una orden de detención será emitida en su contra. El político libanés sigue en libertad luego que las Fuerzas de Seguridad Interna allanaron su casa en la ciudad de Hikr Daher -cerca de la frontera con Siria- sin resultados positivos.

Eid previamente rechazó una citación para ser interrogado en agosto, argumentando una "conspiración" contra la comunidad alawita de Trípoli, y en respuesta el PM interino, Najib Mikati, dijo que Eid debería testificar ante un tribunal competente para oír su testimonio y destacó que "la secta alawita es una parte importante del tejido social de Trípoli y las acusaciones no se dirigen contra ellos." Mientras tanto, Eid niega su relación con alguna de las personas detenidas sospechosos de planear el escape de Ahmed Merhi, a quien acusan de los bombardeos de la Mezquita Al-Taqwa.

El ministro interino del Interior, Marwan Charbel, anunció que desplegará al Ejército en "todos los barrios de Trípoli (…) Nos trazamos una línea roja en el ejército y las fuerzas de seguridad. No siguen ninguna facción”. El Mufti Sheikh Malek Al-Shaar agradeció al Estado por "su cuidado y seguimiento a todos los asuntos en Trípoli (…) La seguridad es el primer paso y el segundo paso consistirá en el pago de indemnizaciones a los afectados en los enfrentamientos (…) Pusimos nuestras manos hoy para que la seguridad y la estabilidad prevalezcan en toda Trípoli y de las regiones del Norte libanés. La autoridad del Estado prevalecerá en todos los ámbitos.”

Charbel dijo que el nuevo plan de seguridad se llevaría a la práctica en Trípoli en los próximos días. Él habló con los periodistas y dijo que el Ejército y la policía desplegados en Trípoli inspeccionarán y patrullarán la ciudad; según Charbel "Hemos elaborado las líneas principales de seguridad, en espera de un consenso sobre esas líneas de tesis. Las reuniones preparatorias tendrá lugar en los próximos días." 

Trípoli es el hogar de 200.000 personas, el 80% son sunitas, el 6-7% son alawitas y el resto cristianos. Es la decimoctava vez -desde mayo de 2008- que el Ejército va a Tripoli a estabilizar la situación y cuando los enfrentamientos cesan se retira pero no existe una solución de fondo. El punto es que los enfrentamientos entre los barrios de Bab Al-Tebbaneh –anti Al-Assad- y Jabal Mohsen –alawitas pro Al-Assad- se han vuelto más frecuentes desde el inicio de los enfrentamientos en Siria, en marzo de 2011.

Las tensiones derivadas de la guerra civil son la excusa coyuntural. En el fondo del asunto subyacen un volumen importante de armas en poder de civiles sunitas y chiitas-alawitas que tienen rencores político-religiosos históricos; difícilmente la situación pueda resolverse con más fuerzas de seguridad en las calles. Es interesante destacar que el propio Charbel reconoció que los efectivos militares-policiales no incautarán las armas en poder de los civiles en las calles, entonces ¿Se limitará el Estado a ser mero árbitro de los enfrentamientos?



viernes, 7 de junio de 2013

El Ejécito de Líbano: arbitro involuntario


Dos familias rivales, el clan salafista Heijar y el clan chiita Nashar, se enfrentaron nuevamente en el área de Old Souk, en Trípoli; las dos partes emplearon granadas propulsadas por cohetes y armas automáticas, dificultando los esfuerzos del Ejército para poner fin a los enfrentamientos que además se vio obstaculizado por las estrechas callejuelas que conducen al punto de choque. La reanudación de los combates entre los dos bandos, se produjo después que los militares libaneses denunciaron complots contra Líbano y advirtieron sobre la posibilidad de ser arrastrados a la guerra contra Siria; posterior a la declaración, el ejército libanés estableció puestos de control en los accesos a Trípoli, así como en las principales avenidas de la ciudad, y adelantó que se cumplirá ley con la fuerza.

El Ejército libanés advirtió hoy que estaba en marcha un complot para enredar al país en el conflicto sirio, con enfrentamientos entre partidarios y opositores de Damasco dentro de Líbano. Esta declaración es la más fuerte emitida por el Ejército libanés, en todo el levantamiento contra el régimen de Al-Assad y se produjo un día después de que soldados fue atacado en Trípoli, así como en los distritos de Jabal Mohsen y Bab Al-Tabbaneh.

Por otra parte, la cúpula del Ejército aseguró que había intervenido fuertemente en Sidón para evitar un aumento de los incidentes relacionados con los acontecimientos de Siria, y en otros barrios de Monte Líbano, donde los milicianos abrieron fuego para celebrar los avances del gobierno sirio. Además, aseguró que se sigue rastreando a los culpables del crimen que dejó dos soldados muertos en Ersal. El Ejército mantiene operaciones de estrictas medidas de seguridad en: Trípoli, Sidón, Beirut, Biqaa y Monte Líbano.

El canciller libanés, Adnan Mansour, dijo que su país se había opuesto a la reciente declaración de la Liga Árabe -que condena el papel de Hezbollah en Siria- y minimizó la importancia de la reunión del órgano regional; Mansour sostuvo que la declaración de la Liga Árabe fue injustificada, ya que “más de dos docenas de países estaban interviniendo en Siria y cuando lo que hace Hezbollah es para defender a los libaneses que estaban en las ciudades de las afueras de Qusayr".

El Ministro de Interior, Marwan Charbel, mantuvo una reunión ayer en la oficina del comandante de las Fuerzas de Seguridad Interna Regional Distrito Norte, Gral. de Brd. Mahmoud Annan, en Trípoli. La reunión estableció un plan de seguridad en etapas, además Charbel destacó que el Ejército libanés está decidido a seguir adelante con la aplicación del plan de seguridad conjunto, a pesar de las dificultades sufridas, y precisó que el despliegue militar lleva 48 horas. Charbel también sostuvo una reunión con el Encuentro Nacional Islámico en Trípoli, al finalizar el ministro hizo hincapié que “el Ejército libanés se encuentra a igual distancia de todos los lados”.

El Primer Ministro interino, Najib Mikati, precisó que el Ejército libanés no dudará en abrir fuego contra los hombres armados que participan en los combates en Trípoli ya que el “Ejército responde sin vacilar a las fuentes de fuego de cualquier lado, porque los residentes de la ciudad tienen derecho a vivir en paz”. Adicionalmente, Mikati dijo que el Ejército no necesita cobertura política para sus acciones, ya que “las órdenes se han dado a todas sus unidades desplegadas en Trípoli para preservar la seguridad de manera justa y de una manera equilibrada”.

La participación de Hezbollah en la guerra civil siria está agotando las relaciones del grupo con sus seguidores libaneses y está poniendo a prueba su capacidad para mantener su dominio interno frente a los grupos armados sunitas. Pero las críticas a Hezbollah siguen siendo raras en los bastiones del grupo, pero algunos críticos han salido por los medios de comunicación en los últimos días expresando el malestar en la participación de Hezbollah en Qusayr y el temor sobre posibles represalias de grupos sunitas contra civiles chiitas dentro de Líbano.

La situación interna es actualmente muy peligrosa. Las fuentes de Inteligencia del Ejército, Fuerzas de Seguridad Interior -Sección de Información, Seguridad General y de Seguridad del Estado- están siguiendo de cerca los movimientos y contactos de los grupos sectarios armados; pero el aparato de seguridad se limita a recopilar información sin perseguir a los criminales, detenerlos y juzgarlos, ya que el poder político obstaculiza las acciones.

El Ejército tiene que mantenerse alejado de los cálculos políticos, con el fin de restablecer su posición de seguridad y tomar decisiones decisivas para proteger al país de futuros desastres: pero el Ejército está llevando a cabo varias tareas, tal vez demasiadas pesadas, y ha comenzado a perder su prestigio y distinción.


martes, 4 de junio de 2013

La guerra civil siria llegó a Líbano


Miles de soldados leales al presidente sirio, Bashar Al-Assad y combatientes de Hezbollah se están preparando para entrar en la provincia de Aleppo, un bastión de los rebeldes, cerca de la frontera con Turquía. La fuerza combinada tiene previsto entrar a la región norte de la provincia, luego que ayer ejecutaron ataques por tres frentes diferentes.

Un comandante rebelde, que habló bajo la condición del anonimato por no estar autorizado a hablar con los medios de comunicación, dijo que había cerca de 2.000 combatientes de Hezbollah en la provincia de Aleppo, en su mayoría destinados en las ciudades chiitas del norte de la ciudad. El rebelde Ejército Libre de Siria dijo que las fuerzas de Hezbollah habían reunido en un suburbio de la ciudad el domingo y parecía estar preparándose para un ataque. Las demandas de presencia de Hezbollah en el norte de Siria siguen siendo una promesa de su líder, Hasan Nasrallah, asegurarle al presidente Al-Assad una más y es un indicio que el movimiento podría ser utilizado como una fuerza de choque en caso necesario; "La batalla de Alepo ha comenzado a muy pequeña escala, nosotros sólo acabamos de entrar en el partido", dijo el líder de Hezbollah en una entrevista realizada en Beirut este sábado, además aseveró "Vamos a ir tras los bastiones donde ellos creen que están a salvo. Van a caer como fichas de dominó".

Informes de enfrentamientos en Baalbek, sobre la frontera siria, no se han verificado de forma independiente pero las fuerzas de seguridad libanesas señalaban que al menos 15 murieron –entre ellos al menos un combatiente de Hezbollah- y los medios de comunicación libaneses citaron a funcionarios diciendo que los rebeldes se estaban preparando para lanzar cohetes cuando los enfrentamientos estallaron. Si se confirma, representarían algunos de los peores enfrentamientos directos en Líbano, desde el levantamiento de Siria comenzó hace más de dos años.

La semana pasada, el Gral. Salim Idris, líder del Comando del Ejército Libre Sirio, advirtió de las posibles consecuencias para Líbano si Hezbollah no se retiraba de la de la lucha en Siria, dentro de 24 horas, amenazando con “perseguir a Hezbollah hasta el infierno." En las últimas semanas, proyectiles y cohetes han caído de manera indiscriminada en zonas chiitas de Líbano, matando al menos a tres personas, lo que sugiere que los grupos rebeldes también están dispuestos a castigar a los civiles en los bastiones de Hezbollah: el viernes, más de una docena de proyectiles cayeron en las afueras de Baalbek y hombres armados dispararon contra un santuario chiita; y el sábado, un cohete cayó en el pueblo de mayoría chiita de Hermel.

Una fuente libanesa de seguridad precisó que choque entre Hezbollah y opositores no podría haber sido con combatientes de Jabhat Al-Nusra, ya que es el Ejército Libre Sirio (ELS) quien controla la frontera cerca de donde el enfrentamiento tuvo lugar supuestamente y no se sabe que los combatientes del grupo sunita sirio hayan cruzado la frontera hacia Líbano. La misma fuente señaló que Hezbollah está sembrando minas en la región de las aldeas de Ain Al-Jawzeh y Aqabet Dardara a Qornet Al-Tallaja en las montañas Baalbek, donde Hezbollah tiene bases militares, para evitar la infiltración del territorio sirio en esta región sensible.

Sheik Maher Hammoud, un religioso pro-Hezbollah, sobrevivió a un tiroteo en la ciudad de Sidón después que hombres armados lanzaron una andanada de disparos hacia el coche del jeque; al menos unos 20 impactos de balas dañaron el vehículo. Hammoud dijo que recibió llamadas del presidente, Michel Sleiman, del líder del Movimiento Patriótico Libre, Michel Aoun; en un comunicado, Fuerzas Libanesas también condenó los ataques contra ambos Hammoud y Braidi y pidió una investigación rápida de los incidentes, y advirtió que el Líbano está pasando por un "periodo peligroso". El Movimiento Futuro también denunció el ataque en Sidón.

Ali Awad Asiri, embajador saudita en Líbano, advirtió en declaraciones publicadas el lunes que vinculados enfrentamientos en el norte y este de Líbano, vinculados a la guerra civil en Siria, han provocado el temor por la violencia sectaria y dijo que es necesaria la restricción para proteger el país; Asiri reiteró el apoyo de Arabia Saudita para Líbano y dijo que su hará todos los esfuerzos necesarios para ayudar a "nuestros hermanos en Líbano." El enviado saudí también pidió a los partidos políticos a que "hagan lo que es mejor para Líbano y tomen medidas para calmar la situación por el bien de la estabilidad interna".

Unidades del Ejército fueron desplegadas en Trípoli el mes pasado, después de la última ronda de violencia estalló, ahora se pusieron en estado de alerta ya que la violencia ha vuelto; en diferentes momentos de la tarde de ayer, los militantes abrieron fuego contra una unidad del Ejército y personal de las Fuerzas de Seguridad Interna que transitaban la zona de Mallouleh. Walid Jumblatt, el líder socialista, dijo que había llegado el momento que los grupos políticos a dejen de apoyar a los grupos que luchan en Tripoli y también pidió cesen los derramamientos.

Por primera vez desde que el levantamiento de Siria estalló hace dos años, se produjeron enfrentamientos en las zonas montañosas de Baalbek, al Este de Líbano, entre Hezbollah y los rebeldes sirios. La guerra ha llegado al país y ahora será imposible que los políticos libaneses nieguen esta situación o la disfracen bajo la política de desentendimiento ensayada por el PM interino, Najib Mikati.

Los acontecimientos en Líbano están conectados a la guerra en Siria y ahora se han agudizado con la decidida participación de Hezbollah en la batalla en Qusayr y en los diferentes bastiones rebeldes sunitas; de la misma manera, los combates en Trípoli están relacionados con la guerra civil al igual que bombardeos y disparos contra Akkar, en el norte de Líbano. La prórroga del mandato del Parlamento, solicitada la semana pasada, está vinculada a Siria, como también lo es la parálisis del ejecutivo libanés -antes y después de la dimisión del gabinete en marzo-.

Que Israel utilice el espacio aéreo libanés para llevar a cabo ataques en objetivos sobre la zona de Damasco, está vinculado a la guerra civil siria, como también lo está el tema de los cohetes contra la ciudad de Hermel. Ambas partes, en el conflicto sirio, primero lanzaron amenazas y ultimátum que conciernen directamente a Líbano; ahora comenzaron a cumplir esas amenazas, en momentos que Líbano tiene una gran masa crítica de refugiados sirios y su ejército no tiene la capacidad material ni la conducción política para conducirlo.


martes, 11 de diciembre de 2012

Tripoli: Siria en Líbano


Las tensiones en el norte de Líbano han ido en aumento luego que unos 17 sunitas libaneses y palestinos de la zona fueron asesinados por las fuerzas de seguridad sirias hace una semana en una ciudad de la frontera siria mientras se infiltraban para combatir junto a los rebeldes sirios. El conflicto sirio no sólo ha agitado la lucha sectaria dentro del país, sino que también han revivido enfrentamientos sectarios en Trípoli, cuya sociedad local es un reflejo de la situación en Siria; una mayoría sunita que apoya a los sirios en el levantamiento, mientras que los alawitas locales apoyan al presidente sirio.

El Primer Ministro libanés, Najib Mikati, elogió al ejército y dijo que estaba satisfecho con las medidas de seguridad que se habían tomado en Trípoli luego que unidades del ejército libanés reforzaron a las tropas desplegadas en el área durante la noche del domingo, de acuerdo con un plan de seguridad establecido por el Consejo Supremo de Defensa tras una semana de violentos enfrentamientos entre los barrios pro y anti-régimen sirio.

Rifaat Eid, líder del Partido Democrático Árabe, sostuvo que miembros del Ejército Sirio Libre (ELS) participaron en los combates en el norte del país y sostuvo que el ex PM Saad Hariri era responsable de las muertes en el lugar; Eid señaló que los combatientes del ELS no estaban en Tripoli sino que estaban en Bab al-Tabbaneh. Eid, cuyo partido es influyente en el barrio pro-Al-Assad de Jabal Mohsen, también dijo que los combatientes del ELS enviaban "todo tipo de armas" en Bab al-Tabbaneh y se mostró molesto por la falta de funcionarios alawitas, tanto en el gobierno como en la decisiones nacionales, deslizando la posibilidad que los alawitas deberían nombrar a sus propios diputados para tener un representante en el Comité de Diálogo Nacional y otro en la Comisión del Petróleo.

El vice Secretario de Hezbollah, Naim Qassem, el incidente Tal Kalaj, -en el que murieron varios combatientes libaneses durante una emboscada del régimen sirio- es una clara indicación de las repercusiones negativas para Líbano de sumergirse en la crisis de Siria; el funcionario de Hezbollah sostuvo que "El diálogo es la única solución para alcanzar la unidad entre los bandos rivales. Ya es hora de que todo el mundo se da cuenta de Líbano es para todas las sectas y ningún grupo puede eliminar al otro en el país". El funcionario agregó que la mejor solución a la crisis del Líbano es la de mantener el actual gabinete y trabajar en la formulación de una legislación moderna y justa para las próximas elecciones parlamentarias 2013.

Mikati dijo que renunciará si siente que Líbano está en riesgo, lo que sugiere que los diferentes partidos políticos llegarán a un consenso sobre las elecciones antes de las elecciones generales; Mikati señaló que cuando aceptó el cargo de primer ministro lo hizo con el fin de mantener a Líbano unido y que su renuncia tendrá lugar cuando le parezca que su presencia ya no tiene ningún valor. Sin embargo, Mikati advirtió que la renuncia del gobierno no resolvería la necesidad de nuevas elecciones parlamentarias, lo que sugiere un nuevo gabinete que se encargaría de supervisar los comicios programados para mediados de 2013.

Las autoridades libanesas han recibido los tres primeros cadáveres de un grupo de 17 militantes recientemente asesinados por el ejército sirio en el interior de Siria; clérigos locales dijeron que el funeral de Mohammed Al-Meer, uno de los militantes, se celebró en Trípoli confirmando así los dichos del embajador sirio en el Líbano, Ali Abdel Karim Ali, quien había anunciado que Damasco había accedido a repatriar los cuerpos de los militantes libaneses.

Los grupos armados se han enfrentado intermitentemente en Trípoli desde finales de 1980, motivados por diversas cuestiones políticas y territoriales siendo la guerra civil en Siria la última excusa más que la razón de la presente violencia en el área.

La semana pasada, surgieron informes de que todos los grupos salafistas se unieron a las órdenes del jeque Hussam Al-Sabbagh, un ex combatiente de Al-Qaeda en Afganistán, que es buscado por el gobierno libanés; pero la unidad total es difícil en las áreas sunitas. El Comandante Abul Abad dijo que muchas de las facciones se habían tratado de unir en el pasado, pero que fracasaron debido a la presión política; en Tripoli subyace el temor que los combatientes del ELS que habitan el barrio de Bab Al-Tabbaneh –de mayoría sunita- comiencen a rodearlos, ya que son superados en número, de los 500.000 habitantes de Tripoli menos del 10% son alawitas y el resto son sunitas.

Los políticos libaneses coinciden que es necesario que el país se distancie de la guerra civil de su vecino, pero a medida que los rebeldes sunitas avanzan en Siria y comienzan a cercar a Damasco, los combatientes libaneses entran a Siria para ayudar a sus homólogos sunitas; esta participación hace cada vez es más difícil que el gobierno mantenga su neutralidad y es por ello que las denuncias de los rebeldes sirios sobre combates contra las tropas sirias respaldadas por Hezbollah son cada día más comunes.

El ejército libanés ha recibido instrucciones para devolver el fuego en un intento de detener la espiral de violencia dentro del país, pero los residentes en Tripoli dicen que es inútil y varios soldados han resultado heridos. Esto se debe a que los sentimientos anti y pro Siria en realidad son la punta del iceberg de un conflicto religioso entre sunitas y chiitas; la proximidad de las elecciones y la eventual caída de Bashar Al-Assad serán dos instancias cruciales para evaluar la estabilidad del sistema político libanés y determinar si los incidentes en el norte del país son hechos propios de la guerra civil siria o no.

lunes, 22 de octubre de 2012

Líbano: Una bomba y muchos mensajes


El descontento contra Mikati se fue extendiendo durante el fin de semana, junto al creciente malestar generado por los temores sobre la posibilidad que el país podría volver a los días de violencia sectaria como ha sucedido durante décadas. Mikati, un sunita a quien muchos ven como poco dispuesto a enfrentarse con Hezbollah, ofreció su renuncia pero que el presidente Michel Sleiman le pidió "que permanezca en el cargo para evitar que Líbano caiga en el caos". Lo cierto es que los fantasmas de la guerra civil siria ya están ocupando las calles de Trípoli -en el norte de Líbano- donde los enfrentamientos entre combatientes sunitas y alawitas han estallado meses atrás.

Mientas tanto la investigación forense señala que un vehículo Toyota RAV4 robado que contenía dos bombas estuvo estacionado en Ashrafieh -el lugar del atentado- un día antes de la muerte del Gral. Al-Hasan; se estima que las dos bombas eran por si una fallaba y se estima que se utilizaron unos 50 kilogramos de TNT. Lo curioso es que, en una sesión de emergencia, el Consejo de Ministros le pidió al Ministerio de Telecomunicaciones que libere a todos los "datos de telecomunicaciones" que se estimen necesario para las investigaciones a los organismos de seguridad; los ministros también acordaron modificar la estructura de las Fuerzas de Seguridad Interna (FIS) y otorgarle la misma condición de policía a la Oficina de Información - en lugar de su actual estatus de rama separada de la FIS- lo que coincide con las históricas intenciones de la Coalición 8 de Marzo de controlar la Oficina de Información.

Los enfrentamientos de ayer en Trípoli, entre los barrios rivales de Yabal Mohsen y Bab al-Tabbanah, dejaron un saldo de cuatro personas muertas, además miles de libaneses en todo el país han estado bloqueando las principales carreteras y autopistas para protestar por el asesinato de Wissam Al-Hassan.

Abdellatif Saleh, portavoz del partido Democrático Árabe, dijo que los refugiados sirios en Trípoli eran los que estaban causando disturbios en el barrio de Jabal Mohsen; sin embargo, Saleh dijo a los residentes de Jabal Mohsen que no tomen represalias a los sucesivos ataques contra el barrio, y agregó que los enfrentamientos estallaron entre los partidarios del Primer Ministro Najib Miqati y el Movimiento Futuro.

El ejército libanés dijo hoy que la nación enfrenta una fase crítica después del asesinato de Al-Hasan sumadas las violentas protestas, en ese comunicado se hizo "Un llamado a todos los líderes políticos a ser cautelosos al expresar sus posturas y opiniones” y agregó que se tomarían "medidas decisivas" para evitar el caos en las áreas de alta tensión. La violencia en Beirut estalló después que el ex PM Fouad Siniora, dijo que la oposición rechaza cualquier diálogo para superar la crisis política causada por el asesinato de Al-Hassan, a menos que el gobierno de Mikati dimita; en otros lugares del país, hombres indignados por el asesinato de Hassan -algunos de ellos armados- cortaron caminos en el valle de la Bekaa y a lo largo de la carretera costera al sur del Líbano.

El ejército parece estar mostrando una voluntad más firme que en el pasado al intervenir para cortar de cualquier escalada de raíz como los intentos por atacar las oficinas del Primer Ministro luego de las oraciones del domingo; los líderes de la oposición hicieron un llamamiento a la calma y los manifestantes se dispersaron en gran parte. Las fuerzas de seguridad que rodean el complejo presidencial esporádicamente lanzaron botes de gas lacrimógeno y dispararon sus armas al aire, rompiendo la demostración que entonaba cantos de protesta tales como "Bashar Al-Assad vale tanto como un zapato" y "Hezbollah es un grupo terrorista!"; durante la noche, sunitas y chiitas armados se enfrenaron en dos barrios de Beirut y las autoridades reportaron fuertes enfrentamientos en la noche del domingo y la madrugada del lunes en Trípoli, Beirut y Sidón.

El Cnel. Imad Othman fue nombrado al frente de Oficina de Información de la Fuerza de Seguridad Interna, en reemplazo del desaparecido Gral. Wissam Al-Hasan; Ashraf Rifi, jefes de las Fuerzas de Seguridad Interna, nombró a Othman el domingo por la noche, después de abordar el asunto con el ministro del Interior Marwan Charbel. Othman trabajó con Al-Hasan, durante el mandato del ex primer ministro Rafik Hariri y fue el jefe de las fuerzas de policía de Grand Serail durante el mandato del ex PM Saad Hariri antes de su gabinete fuese derrocado en 2011.

Cada vez que explota una bomba en Líbano, es imposible no recordar la violencia de la guerra civil de 1975-90 e inmediatamente se comienza las evaluaciones sobre si el país se desestabilizará en el corto plazo o no; lo cierto es que las fuertes divisiones sectarias posteriores a la guerra civil no han sido resueltas y cualquier excusa es lo suficientemente buena para agitar los fantasmas de un nuevo enfrentamiento interno. El asesinato de Al-Hasan dejó al país en un punto crítico y puede iniciar un peligroso ciclo debido a las tensiones provenientes de Siria; aunque el PM libanés Mikati planteó una política de disociación de los asuntos sirios, es imposible aislar a Líbano de las implicaciones de la guerra civil siria, ya que ambos bandos –opositores y leales al presidente sirio Al-Assad- tienen simpatizantes en Líbano.

Al escenario político se le debe sumar el factor religioso, ya que el régimen sirio -alawita y aliado de los chiitas- está masacrando sunitas, por lo que desde Líbano esos grupos religiosos ya consideran a la guerra civil siria como algo personal y de allí que comiencen a tomar partido por uno u otro bando. Al-Hassan fue el sunita que más hizo por eliminar a la más poderosa red de Inteligencia en contra del Estado: recogió datos sobre todos los actores principales y descubrió varios complots en los últimos años por lo que su ejecución pública que envió una advertencia a todos los se atrevieron a desafiar a Siria desde Líbano.

Algunos sectores comparan el ataque perpetrado contra el círculo íntimo de funcionarios de seguridad del presidente Al-Assad en Damasco, el pasado mes de julio; el mensaje transmitido es el mismo "podemos llegar a cualquier persona aun al más alto nivel de Inteligencia" y con el agravante para Líbano de “todavía podemos golpear Beirut”. El efecto inmediato de desestabilización de la explosión del viernes ya se puede ver en las calles libanesas, el ejército que debía custodiar la frontera siria ahora está en las calles mientras que el gobierno de Mikati quedó sentenciado por los manifestantes que ahora lo acusan de pro-sirio y pro-iraní por no proporcionar la seguridad o para responder eficazmente a la matanza.

Wissam Al-Hassan, el jefe la Inteligencia asesinando, era un sunita opositor de Siria y Hezbollah fue enterrado junto a Rafik Al-Hariri, cuyo asesinato también ocurrió de manera similar hace siete años y provocó protestas generalizadas que finalmente obligaron a Siria a retirar sus tropas de Líbano después de 20 años de dominación militar y política. Pero a pesar de la retirada de las tropas sirias y la guerra civil, Al-Assad mantiene su influencia en Líbano.



miércoles, 22 de agosto de 2012

La debilidad del Estado libanés


La cifra de muertos por los enfrentamientos entre alawitas y sunitas libaneses, derivados del conflicto en Siria, aumentó a por lo menos 12, luego que los combates entraron en su tercer día; los enfrentamientos fueron descritos como algunos de los más pesados desde el final de la guerra civil libanesa de 1975-90. Más de 100 personas han resultado heridas por los combates a lo largo de esta semana, en la ciudad norteña de Trípoli, entre el distrito sunita de Bab Al-Tabbaneh y la zona alawita de Jebel Mohsen.

El Ejército libanés fue desplegado en Trípoli, de acuerdo con un alto el fuego acordado por los grupos rivales, a pesar que los disparos aún se podían oír ya que algunos grupos anti-Al-Assad no han aceptado el alto el fuego, complica las posibilidades de fin de los combates en el corto plazo. En un intento de resolver la crisis en Tripoli, funcionarios políticos y de seguridad se reunieron en la residencia del Mohammad Kabbara, parlamentario del opositor Movimiento Futuro, donde se acordó un alto el fuego que entró en vigor a las 5:30 pm de hoy.

Curiosamente el ejército le pidió a los líderes políticos no intervenir en el terreno o contribuir al conflicto instigando conflictos y les pidió a los partidos políticos que se “comporten de forma responsable durante esta difícil fase”. En un comunicado emitido en la tarde de hoy, el ejército libanés también negó que se hubiera retirado de las zonas de conflicto, y señaló que se sigue adhiriendo a un plan militar integral; también manifestó su disposición a entablar un diálogo con los comandantes de los grupos rivales en Tripoli "para enterrar sedición y reducir las tensiones que socaban la seguridad”.

Por otra parte, la Coalición 14 de marzo instó al gobierno libanés a que logre la liberación de todos los secuestrados en el país y expulse al embajador de Siria, ya que según ellos es donde los secuestros son planificados e instó al Estado libanés a "ordenar al Ejército libanés y las Fuerzas de Seguridad Interna que intervengan y liberen a todos los secuestrados y juzguen a los secuestradores."

Los miembros del clan chiita Al-Meqdad han secuestrado a más de 20 sirios y un ciudadano turco, a quien creían apoyaba a los rebeldes; los manifestantes, por su parte, quemaron neumáticos en la carretera hacia el aeropuerto internacional de Beirut la semana pasada, causando que un vuelo de Air Francia se desvíe a Damasco. El clan Al-Meqdad abiertamente se burla de la impotencia del gobierno libanés y la incapacidad para lograr la liberación de su pariente Hassan Al-Meqdad secuestrado en Siria; los Al-Meqdad dicen que sus compañeros de clan no tienen más remedio que tomar la ley en sus propias manos y se basan en el código tribal que prevalece en el valle de Bekaa -donde el clan Mokdad preside la producción de hachís- situación que llevó a Samir Geagea, líder del Partido Fuerzas Libanesas, a pedirle al gobierno la declaración del estado de emergencia, debido a que "Líbano no tiene apariencia de ser un país, la constitución no se respeta ni hay imperio de la ley. Los grupos armados hacen lo que les plazca, elaboran su propia política exterior, hablan en nombre del país y secuestrar a quien quieren".

Otros grupos locales se aprovecharon de la situación y sus "brazos armados" ad-hoc comenzaron a secuestrar trabajadores sirios, a destrozar propiedades de sirios y a atacar a los sirios a residentes en Líbano; los secuestros son vistos como el último eslabón de cadena de acciones que demuestran la noción pre-existente que el gobierno de Mikati es débil y que trata de gobernar a través de negociaciones con los grupos involucrados en actividades ilegales en lugar de hacerles cumplir la ley. Esta situación también ha comenzado a despertar las adhesiones locales, frente a los “ataques contra los chiitas” a manos de los sunitas sirios.

Los sucesos en Tripoli son parte de una suerte de chantaje político que el régimen sirio se ha perfeccionado a lo largo de sus cuatro décadas de control sobre Líbano. Desde el comienzo del levantamiento en marzo del año pasado, Al-Assad le dio a los rebeldes kurdos carta blanca en su lucha contra Turquía y bombardeó territorio jordano; en el caso de Líbano, el desbaratamiento de un complot liderado por el ex Ministro de Información libanés, Michel Samaha, que planeaba atentados en todo el país era demasiado bueno para ser cierto y provocó especulaciones sobre si Damasco estaba tan debilitado que los funcionarios de Beirut ahora debían cruzar a buscar explosivos.

La renovada de la ola de secuestros a sirios y turcos, los enfrentamientos intra-religiosos, y los actos de violencia sin sentido en Líbano, a todas luces constituyen un desbordamiento de la violencia en Siria sobre Líbano; mientras la desintegración del régimen sirio se acentúa con el paso de las semanas, los esfuerzos de Damasco por ganar tiempo y evitar su total colapso se suman a las operaciones políticas de la clase dirigente libanesa pro-siria que ahora ve amenazada su propia fuente de poder interna. Concretamente, tres partidos -Hezbollah, Amal y el Partido Nacionalista Social Sirio- comenzarán a ser arrastrados en el naufragio del presidente sirio, Bashar Al-Assad.

Inevitablemente, como ha sucedido en muchos momentos de la historia moderan libanesa, algunos grupos se verán tentados a imponerse por las armas; no es casual que la cuestión de las armas de Hezbollah –que legitimaron su base de poder en el pasado- hoy se encuentren en el centro del debate de las sesiones del Dialogo Nacional y se alejen de la hipótesis de una estrategia de Defensa Nacional junto al ejército libanés. Anticipando trastornos, Sayyed Hassan Nasrallah, Secretario General de Hezbollah, subrayó la necesidad de adoptar una nueva estrategia de Defensa; sin embargo la nueva fórmula se centra en una base actualizada presumiblemente, con el objetivo de rediseñar su proyecto político para Líbano mediante la adopción de un Pacto Nacional y la consiguiente redacción de una nueva Constitución.

martes, 19 de junio de 2012

Liberan a detenidos islámicos en Líbano


Siete detenidos islamistas libaneses fueron liberados de la prisión de Roumieh, dentro de los esfuerzos del poder judicial para acelerar el proceso legal de los detenidos después de los enfrentamientos entre el ejército libanés y un grupo de militantes en un campamento de refugiados palestinos en el norte de Líbano de 2007. Los liberados son: Ibrahim Qbayter, Safarjalani Ahmad, Mohammad Khaled, Metlej Jalal, Sahyoun Hussein, Abdel-Rahman Al-Bayda, y Ahmad Ayubi; se aguarda también por la liberación de los palestinos Jihad al-Qadi, Musa y Wehbi Ismail Mohammad y el sirio Fahham Munjid.

Los familiares de los 180 presos islamistas han estado protestando en todo el país, particularmente en la ciudad de Trípoli, exigiendo que el gobierno apure los procedimientos legales para la liberación de los detenidos, muchos de los cuales no tienen sentencia aun. El jeque Salem Rafiee llevará a cabo una recepción en su residencia de Trípoli para los detenidos libaneses puestos en libertad.

Los grupos islamistas en Trípoli afirman que los hombres encarcelados son inocentes y que los de Fatah al-Islam murieron o huyeron hace cinco años; el clérigo Nabil Rahim, quien ha trabajado para liberar a los detenidos, sostuvo que esta medida debería ayudar a aliviar la situación política y darle un poco de tranquilidad a la gente en Trípoli que se encuentra paralizada por las sentadas de los familiares de los detenidos.

La liberación de este grupo de detenidos se produce en momentos que los familiares del jeque detenido, Sheikh Tarek Merhi, estableció un campamento en la plaza An-Nour; el ministro de Justicia libanés, Shakib Qortbawi, dijo que las acusaciones contra todos los detenidos islamistas serían conocidas "dentro de dos semanas."

El Fiscal General, juez Said Mirza, decidió la liberación de una parte de los detenidos, pero esta liberación no se significa que sean inocentes sino que fueron puestos en libertad bajo fianza, con cada uno de tener que pagar LL500, 000.

Fatah Al-Islam es un grupo militante sunita con miembros de Líbano, Siria y Palestina, según quien haga las estimaciones de su tamaño puede variar entre doscientos miembros a miles si se suman a otros grupos palestinos; también se sospecha que tienen lazos con Al-Qaeda. En Líbano, el grupo ganó notoriedad rápidamente en mayo de 2007 tras los violentos enfrentamientos entre sus miembros y las fuerzas de seguridad libanesas que dejaron varias decenas de muertos, hecho por el que fueron detenidos los militantes ahora liberados.

Aunque muchos en Líbano consideran a Fatah al-Islam como un grupo marginal y sin apoyo popular su peligrosidad radica en la capacidad de exportar elementos y propagar el terrorismo. El libanés Abdel Ghani Jawhar, uno de los líderes más buscados del grupo Fatah Al-Islam, murió a fines de abril de 2012 en la ciudad siria de Qsair a donde había viajado junto a otros “guerreros santos muyahidines que tratan de ayudar a sus correligionarios musulmanes atacados por el régimen sirio”.

El creciente número de denuncias de muertes en combate de extranjeros, en suelo sirio, sugieren que la indignación dentro del mundo árabe por la violencia del régimen sirio contra los manifestantes y la falta de una acción internacional que detenga dichas acciones, está movilizando a elementos sunitas radicalizados a cruzar la frontera y unirse a los rebeldes. La pregunta es ¿Qué harán los detenidos una vez que sean liberados en Líbano?



lunes, 11 de junio de 2012

¿Quién es el dueño de las armas en Líbano?


La Agencia Nacional de Noticias informó que un tiroteo se desató ayer entre los barrios de Jabal Mohsen y Bab Al-Tabbaneh -de Trípoli- y, según la noticia, la violencia comenzó por un conflicto personal pero los enfrentamientos en la zona se esparcieron rápidamente hasta que las fuerzas de seguridad libanesas tomaron medidas inmediatas para hacer frente al incidente. Mientras tanto, el fuego de francotiradores en el barrio Bab al-Tabbaneh hirió a una persona identificada como Mohamed Naser al-Din.
Luego que las unidades del ejército dispararon a mansalva se anularon los francotiradores, pero mientras tanto Abu Ahmed Eid fue asesinado y su esposa, Hoson Mohammed Dirgham, resultó gravemente herida. Durante los enfrentamientos, una granada de mano fue arrojada desde el área de Baal al-Darawish -que se encuentra entre los dos barrios rivales- y un cohete tipo Energa golpeó la zona de Al-Mallouleh en Bab al-Tabbaneh; la radio Voz del Líbano dijo que los residentes de Jabal Mohsen bloquearon una carretera para protestar por la muerte del hombre y dos coches fueron incendiados.

Los enfrentamientos entre los barrios pro-y anti régimen sirio dejaron la semana pasada 14 muertos y 48 heridos, por lo que han aumentado los temores en Líbano de una posible propagación del conflicto de Siria. La violencia sectaria se ha focalizado en Trípoli y los barrios de Bab al-Tabbaneh y Jabal Mohsen han escenarios de frecuentes enfrentamientos, lo que refleja una división dentro de Líbano; la oposición respalda las manifestaciones en Siria, mientras que la coalición gobernante liderada por Hezbollah es un estrecho aliado de Damasco.

Los sucesos de Siria parecen ser la excusa que necesitaban ciertos sectores de la política libanesa para reafirmar sus posiciones internamente; las armas de Hezbollah son, sin duda, son un problema de toda la sociedad libanesa pero las armas en Trípoli son el principal problema de los habitantes de Trípoli. Las armas en poder de civiles libaneses se han convertido en un instrumento exclusivamente de asesinatos, en lugar de una auto-defensa esgrimida por sus tenedores, y en Trípoli ello adquiere mayor significación.

Para que el "sunita de Trípoli" pueda hacer una ciudad libre de armas y, como tal, no tenerle miedo de las "armas de los alawitas", el cual es invocado por los grupos armados como la razón principal para justificar su propio armamento, se deberán trabajar variables que no dependen del directamente de los actuales sucesos en Siria. Los habitantes de Trípoli, ya sea de Bab al-Tabbaneh o Jabal Mohsen, viven en una situación de pobreza -que en gran medida entorpece el desarme- y que se ve fomentada por los círculos políticos que sacan ventaja de ello reclutando miembros a sus causas.

Hezbollah y los sunitas partidarios del Primer Ministro, Najib Mikati, son los dos grupos armados que están teniendo un papel activo en los enfrentamientos de Trípoli; aunque algunos sectores sostienen que esto demuestra la intensión de Hezbollah de contagiar la situación siria en el norte de Líbano en un intento por desplazar la presión y el foco de atención sobre Al-Assad. Abdul-Latif Saleh, portavoz de Partido Árabe Democrático (PAD), sin rodeos acusó a los grupos locales afiliados a Hezbollah; Saleh señaló que la "conducta negligente" mostrada recientemente por parte de Hezbollah, es la principal causante de la ola de ataques a las empresas alawitas en la zona.

Los sectores opositores sostienen que es claro para todos que Siria y Hezbollah suministran armas, sin embargo, reconocen que hay "un centenar de personas" que arman a los combatientes de Bab al-Tabbaneh y afirman que dos diputados del Movimiento Futuro de Saad Hariri están entre aquellos que forman parte del "canal de las armas de Bab al-Tabbaneh”. Mikati ha negado cualquier vínculo con grupos armados en Trípoli.

lunes, 4 de junio de 2012

Conferencia del Diálogo Nacional, algo más que palabras


El Fiscal del Estado, Saeed Mirza, presentó hoy su revisión judicial de los acontecimientos en Nahr al-Bared al Juez de Investigación, Aweydat Ghassan, preparando la acusación para el caso de los islamistas detenidos sin cargos; el paso judicial de Mirza es visto como parte del esfuerzo del gobierno para acelerar los juicios de los presos islamistas detenidos tras los enfrentamientos de 2007 entre el ejército libanés y facciones armadas en el campamento de refugiados palestinos de Nahr Al-Bared, al norte del país.

Mientras esto sucedía, el domingo las fuerzas de seguridad entraron en diferentes zonas de Trípoli para restaurar la calma después de nuevos enfrentamientos entre grupos pro y anti sirios; durante la noche, intensos tiroteos dejaron un saldo de dos personas muertas y 12 heridos, con lo que el número de muertos desde el sábado a 14 muertos y 48 heridos. Las fuerzas de seguridad y el ejército entraron en la Bab Al-Tebbaneh y Jabal Mohsen donde despejaron las calles y se recuperó la calma; el ejército se desplegó después de una reunión en la que el Primer Ministro Mikati, se reunió con líderes de la ciudad y de la seguridad en su casa en Trípoli para llegar a un acuerdo sobre la aplicación de las medidas de seguridad y la eliminación de las armas.

La reciente visita del presidente libanés, Michel Sleiman a Arabia Saudita, donde se reunió con el Rey Abdullah Bin Abdul Aziz y el ministro de Relaciones Exteriores, Saud Al-Faisal, señala una postura de Líbano por comenzar a distanciarse de los eventos en Siria y de la influencia que Damasco ha ejercido históricamente en sus decisiones de política exterior; en las últimas semanas varios incidentes relacionados con Siria han tratado de arrastrar a Líbano hacia una ola de violencia doméstica que amenazaba a toda la región.

El almuerzo ofrecido por Al-Faisal, al que asistió el ex PM Saad Hariri, es también un motivo de preocupación para los sirios, como también lo fue la visita del Primer Ministro, Najib Mikati, a Estambul donde habló con su homologo turco, Recep Tayyip Erdogan, sobre el papel de Líbano en la situación regional. El objetivo declarado de la Cumbre de Líbano y Arabia Saudita era la preparación para la Conferencia del Diálogo Nacional, que Sleiman había pedido al Palacio de Baabda, y que está previsto que comience el 11 de junio.

Walid Yumblatt, ya anunció su apoyo al Diálogo y subrayó que "es la solución para evitar la transferencia de la crisis siria a Líbano y evitar cualquier conflicto de seguridad nacional reside en el diálogo"; una delegación del Frente de Lucha Nacional y el Partido Socialista Progresista, ambos liderados por Yumblatt, visitarán Ain al-Tineh para reunirse con Nabih Berri y coordinar el tema con él. Berri anunció que irá a Baabda con el jeque Amin mientras que las fuerzas de la Coalición 14 de Marzo están preparando una iniciativa por escrito que presentarán al presidente Sleiman, tras lo cual adoptarán su posición definitiva; la carta aún no se ha redactado ya que se espera la llegada del ex PM, Fuad Siniora, quien regresó anoche de Londres.

Durante una ceremonia celebrada en Beirut el viernes pasado, organizada por la Embajada de Irán en el Líbano, para conmemorar el 23 aniversario de la muerte del gran ayatolá Ruhollah Al-Jomeini, Sayyed Nasrallah –líder de Hezbollah- hizo un llamamiento para una "asamblea constituyente" con el fin de discutir todas las opciones. En particular, Nasrallah hizo un llamamiento al presidente Sleiman para discutir la posibilidad de celebrar una conferencia de diálogo nacional o en lugar de una asamblea constituyente, similar a la que tuvo lugar en muchos Estados árabe “donde se tenga la oportunidad de sentarse todos juntos, discutir nuestros puntos y establecer una asamblea constituyente, no sobre una base sectaria o regional, sino sobre la base de la competencia”.

La convocatoria de Sleiman a la Conferencia del Diálogo Nacional tiene por objeto impedir que el país se hunda en nuevamente en la violencia sectaria; luego de los acontecimiento en Trípoli entre los sectores pro sirios y los sunitas opositores, el peligro de una nueva guerra civil no solo proviene de Siria sino que se encuentra en el seno de la vida política libanesa. La diversidad de intereses y agendas repercutirán en la Conferencia, aunque la gira de Sleiman apunta a despejar las dudas sobre la influencia de Damasco sobre Beirut, las dudas persisten y el hecho que Hezbollah haya anunciado su intención de cambiar las divisiones de poder de sectarias a cuantitativas es una advertencia del debate que se avecina.

jueves, 17 de mayo de 2012

El Ejército de Líbano intenta controlar los enfrentamientos en Tripoli


El ejército libanés y la policía adoptaron hoy medidas excepcionales para imponer la seguridad en Trípoli, después que disparos de francotiradores hirieron a 12 personas, entre ellas dos soldados; más temprano un niño de 13 años de edad fue asesinado por los disparos de francotiradores. Un civil murió en la noche del miércoles, dijeron fuentes de seguridad, con lo que la cifra de muertos se elevé a 11 en los cinco días de enfrentamientos.

A lo largo de la mañana, el ejército libanés respondió al fuego esporádico de francotiradores en varios barrios de Trípoli, mientras que las tensiones se mantienen altas después de los tres días de enfrentamientos iniciados el fin de semana; la mayoría de los francotiradores se encuentran en la zona de Talaat al-Omari, un área situada entre los dos barrios rivales.

El Primer Ministro libanés, Najib Mikati, ordenó a los militares que establezcan puntos de control y detengan a las personas que porten armas en público. Mikati también ordenó a los militares el estado de alerta máxima y comenzaron a verse vehículos blindados patrullando las calles en medio de los disparos de francotiradores.

En la calle principal de Bab Al-Tebbaneh, las fuerzas especiales libanesas permanecían sobre las ametralladoras pesadas montadas en vehículos blindados o vehículos todo terreno; otros soldados reconstruyeron las fortificaciones de pequeños puestos de avanzada dañados en los combates mientras que las calles estaban llenas de basura, vidrios rotos, y los escombros de la explosiones de granadas propulsadas por cohetes.

El Ministro de Asuntos Sociales y también el jefe del Consejo Superior para la Infancia, Wael Abu Faour, dijo que el Consejo fue a dar seguimiento a los acontecimientos en Trípoli y se encontró con una "gran preocupación y descontento", ya que los enfrentamientos que están reclamando las vidas de niños inocentes. Faour instó a las fuerzas rivales a que cese inmediatamente el fuego y establezcan un "ambiente de paz necesario para que los desarrollos psicológicos, sociales y de salud de los niños."

Trípoli hoy, es como la ciudad fronteriza paquistaní de Peshawar que, durante la ocupación soviética de Afganistán en la década de 1980, actuó como un centro integral para la organización de combatientes, armas e Inteligencia para la insurgencia de los muyahidines y acogió a 100.000 refugiados afganos. El comentario pertenece al jeque Shadi Jebara, líder salafista del barrio de Bab al-Tabbaneh, quien añadió que sabía de 50 a 70 hombres que ya habían partido hacia Siria; aunque la comparación con Peshawar pueda sonar tal vez una exageración, lo cierto es que las fuertes conexiones entre Trípoli y el conflicto en Siria existen y se han consolidado con el tiempo.

Aunque muy pocas personas en los círculos de combatientes de Trípoli, partieron a Irak para combatir a los insurgentes después de la invasión norteamericana de 2003, el jeque Mazen Mohammed -un imam suní de una mezquita de Bab al-Tabbaneh- sostuvo que los rebeldes sirios aún no solicitaron asistencia de más allá de los “brazos de sus partidarios libaneses”. Mientras que el número de combatientes libaneses que cruzan a Siria parece ser relativamente baja por el momento, existe el peligro que tal actividad pueda introducir elementos más radicalizados y sectarios que podrían agravar el conflicto sirio o dañar el equilibrio libanés.