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miércoles, 26 de febrero de 2014

Israel - Arabia Saudita frente a Siria-Líbano


La agencia de noticias oficial de Siria, SANA, informó que las tropas del gobierno mataron a 175 combatientes rebeldes en una emboscada al Sur de la capital, Damasco. Según el informe, una unidad del Ejército "vio a terroristas de Jabhat Al-Nusra y Liwa Al-Islam, cerca de Damasco y mató a 175 de ellos e hirió a varios más" en la madrugada del miércoles en una zona controlada por la oposición en el Este de Ghouta; según SANA, entre los muertos había saudíes, qataríes y chechenos. Activistas dijeron que los combatientes fueron asesinados cuando trataban de cruzar desde el lado oriental de Damasco a Adra -al Norte de Damasco- usando "un camino arriesgado", debido al sitio que montó el Ejército.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia ha expresado su "profunda preocupación" por los informes procedentes de fuentes anónimas que Arabia Saudita tiene previsto suministrar los rebeldes sirios con antitanque y misiles antiaéreos para "cambiar el rumbo" del conflicto sirio. El comunicado del Ministerio señala que "Hay una posibilidad de que si estas poderosas armas caen en manos de los terroristas que han inundado el país, es muy probable que sigan más allá de las fronteras de la propia Siria"; el segundo informe de este mes que estas armas serán entregadas a los rebeldes fue confirmado indirectamente por varios acontecimientos recientes: el jefe de la oposición siria, Ahmad Al-Jarba, prometió a las unidades rebeldes durante una visita la semana pasada que "las armas de gran alcance llegarán pronto"; y el Jefe del Estado Mayor del Ejército de Pakistán, Gral. Raheel Sharif, estuvo en Riad a principios de este mes y su país es señalado como el principal proveedor de armas a los sauditas.

El asesor del PM para Asuntos Exteriores y Seguridad Nacional, Sartaj Aziz, disipó la impresión de un cambio en la política del gobierno en Siria, diciendo que la restauración de la paz en el país era “una posición de principios para Pakistán". Las especulaciones sobre un cambio de la tradicional política de Pakistán, de no injerencia en los asuntos de los países musulmanes, emanaba de una declaración conjunta emitida la semana pasada al final de la visita a Islamabad del príncipe saudita Salman Bin Abdulaziz Al-Saud, quien pidió la "formación de un órgano de gobierno de transición en Siria” y de los informes que señalaban que Arabia Saudita estaba en conversaciones con Pakistán para proporcionar antiaéreos y antitanque cohetes a los rebeldes sirios.

Si la guerra civil siria no es contenida sólo será cuestión de tiempo antes que afecte a cualquiera de los países que se han convertido tanto en parte de la solución, así como la parte en el problema, y a los vecinos de Siria. La violencia ha ido mucho más allá de las fronteras de Siria y no solo amenaza con infiltraciones de grupos extremistas, sino que la masa de refugiados se convirtió en una presión adicional sobre las economías regionales; por otra parte, las relaciones entre EE.UU. y Arabia Saudita e Israel –sus aliados más importantes en Medio Oriente- se encuentran en su punto más bajo y Washington ha demostrado poco interés en una intervención más activa. Tanto Arabia Saudita como Israel han comenzado a tomar sus propios caminos para abordar la situación en Siria.

Hezbollah amenazó con atacar a Israel en represalia por un supuesto ataque aéreo israelí que afectó una de sus bases cerca de la frontera con Líbano y Siria, mediante una declaración difundida por la cadena de televisión Al-Manar, Hezbollah dijo que "La nueva agresión es un asalto flagrante contra el Líbano y su soberanía y su territorio (...) La Resistencia elegirá la hora y el lugar y la forma correcta de responder a él." El partido chiita informó que el ataque causó daños materiales pero no víctimas y negó informes de prensa que los depósitos atacados contenían misiles y cohetes.

Fuentes de seguridad hablaron que dos camiones, que transportaban misiles y un lanzador de misiles en Líbano, fueron atacados y que los cuatro miembros de Hezbollah murieron en la incursión israelí. La declaración de Hezbollah negó los reportes sobre que los blancos atacados eran envíos de armas desde Siria para Hezbollah en Líbano.

El Ejército libanés capturó Al sirio Nidal Sweidan, presunto comandante del grupo Jabhat Al-Nusra, en la ciudad fronteriza de Masharih Al-Qaa. Sweidan es también sospechoso de haber llevado a cabo ataques terroristas en el Este de Líbano y esta captura se suma a otras detenciones que el Ejército libanés ha realizado recientemente de varios comandantes de afiliados a los grupos militantes que operan en Siria, incluido el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) como de la rama libanesa de Al-Nusra, que ha reivindicado varios atentados dentro del país.

Ante la negativa de la administración Obama de tomar medidas decisivas en Siria, sumada la decisión de nuevas retiradas de tropas de EE.UU. -más significativamente en Afganistán- y ahora los recortes en el presupuesto de Defensa, está claro que los aliados occidentales en la región se van a encontrar cada vez más aislados. Si esta política continua, Israel se enfrenta a la perspectiva de estar cada vez más solo en una región convulsionada y su preocupación, en lugares como Siria, no se limita únicamente al temor que los regímenes locales puedan utilizar armas químicas o biológicas contra su propio pueblo; más bien se enfoca a la creciente fuerza de los grupos pro Al-Qaeda que operan en estas zonas de conflicto, con el consiguiente riesgo real operaciones menos irracionales que las que pueda ejecutar un régimen a cargo Estado, ya que los primeros carecen de responsabilidad internacional.

EE.UU. siente que el uso de la fuerza, pondría en peligro otros objetivos estratégicos, como asegurar un acuerdo nuclear duradero con Irán, además de colaborar con los grupos yihadistas. El problema es que se puede confundir al realismo y a la resignación como prudencia.

Cualquier realista tiene que hacer frente a dos hechos: en primer lugar, ante la falta de una aplicación creíble de la fuerza contra el régimen sirio, una transición negociada que conduzca a la salida de Al-Assad no va a suceder; a pesar de los esfuerzos del mediador, Lakhdar Brahimi, las conversaciones de paz fueron inútiles porque las fuerzas de la oposición llegaron debilitadas por las derrotas militares y la ventaja estratégica de Al-Assad no le da ningún incentivo para concesiones. En segundo lugar, si se permite que Al-Assad prevalecer en este conflicto, va a imponer nuevamente su poder y sus fuerzas -sin duda- van a exterminar a los insurgentes suníes restantes que componen la mayor parte de la oposición; apoyar a sus enemigos, sin embargo, no va a traer una paz duradera solo inflamará más los odios sectarios. Tarde o temprano la sangre fluirá de nuevo.





jueves, 19 de mayo de 2011

El presidente Obama instó al gobierno de Siria a conducir una transición a la democracia





En su discurso sobre la política norteamericana para Oriente Medio, el presidente Barack Obama dijo que el presidente sirio, Bashar al-Assad, se enfrenta a la posibilidad de elegir entre llevar una transición democrática en su país o salir del camino. El comentario se produjo un día después de que el gobierno de EE.UU. impuso sanciones por primera vez sanciones personales al líder sirio y a sus principales colaboradores.

Los comentarios del presidente Obama llegan también en momentos donde se hacen más notorios los llamados a un cese en la violencia o enfrentarse con la posibilidad de una declaración de ilegitimidad de su gobierno; el paso previo a una posible intervención como sucedió en Libia. Los comentarios son también una señal de la reducción de la paciencia de EE.UU. para con el presidente Al-Assad, cuyas promesas de reformas se han visto demoradas y sustituidas por el uso de la fuerza.

“Mientras que Libia se ha enfrentado a la violencia en mayor medida, no es el único lugar donde los líderes han recurrido a la represión para mantenerse en el poder. Más recientemente, el régimen sirio ha elegido el camino del asesinato y las detenciones masivas de sus ciudadanos. Los Estados Unidos han condenado estas acciones, y el trabajo con la comunidad internacional se ha intensificado, incluidas nuestras sanciones al régimen sirio - anunciadas ayer contra el Presidente [Bashar] Al-Assad y los que le rodean.”

El pueblo sirio han demostrado su valentía en la demanda de una transición a la democracia. El presidente Al-Assad tiene ahora una opción: él puede conducir esa transición, o salir del camino. El gobierno de Siria debe dejar de disparar a los manifestantes y permitir las protestas pacíficas, liberar a los presos políticos y cesar con las detenciones injustas; permitir que los órganos de Derechos Humanos a tengan acceso a ciudades como Daraa; e iniciar un diálogo serio para avanzar en una transición democrática. De lo contrario, el presidente Al-Assad y su régimen seguirá siendo cuestionado desde dentro y será aislado en el extranjero.”

“Hasta ahora, Siria ha seguido a su aliado iraní, buscando la ayuda de Teherán en las tácticas de represión. Esto habla de la hipocresía del régimen iraní, que dice representar los derechos de los manifestantes en el exterior, pero suprime a su gente en casa. Recordemos que las primeras protestas pacíficas surgieron en las calles de Teherán, donde el gobierno trata brutalmente a las mujeres y los hombres, y arrojó a gente inocente en la cárcel.”

Este discurso fue precedido por una serie de nuevas sanciones que congelan los activos de los funcionarios sirios –desde el presidente a sus ministros implicados en la represión- que conllevan más una carga simbólica que efectiva. El presidente Al-Assad ha sobrevivido a más de diez años de sanciones de todo tipo, por lo que está acostumbrado y no deberían afectar su gobierno de manera directa; pero sí señalan la posibilidad de retornar al aislacionismo internacional que había sido superado en años recientes por Siria.

De la misma manera que el régimen sirio marcó un punto de inflexión el viernes 22 de abril -cuando desplegó una ola de violencia generalizada que dejo más de 120 víctimas en un solo día- la Casa Blanca le ha marcado a Damasco el límite de su tolerancia: se realizan las reformas políticas en orden o el régimen será aislado si se recurre a la violencia para sostener el status qou actual.

Aunque la agencia estatal siria de noticias–SANA- dijo que las sanciones son "parte de una serie de sanciones impuestas por la administración de EE.UU. contra el pueblo sirio como parte de las políticas regionales de EE.UU. que sirve de Israel”, esta afirmación no es consistente con el discurso de Obama donde EE.UU. criticó la política de Israel sobre el proceso de paz, le pidió un mayor compromiso en las negociaciones y manifestó su apoyo a los límites anteriores a 1967. Este tipo de acusaciones, junto a las teorías de los complots desde el exterior, pueden resultar funcionales dentro de Siria pero difícilmente puedan transformarse en argumentos para convencer a la comunidad internacional a la hora de justificar el uso de la fuerza contra civiles.

¿Qué se espera de Siria?

El discurso del presidente Barack Obama sobre el Oriente Medio señala un cambio estratégico en el pensamiento de Washington sobre Siria. El mensaje para el presidente Bashar al-Assad es que debe conducir una transición a la democracia o "salir del camino."

El gobierno sirio deberá acordar algún tipo de concesiones si desea permanecer en el poder, en este contexto la opción de la fuerza no resulta viable en el mediano y largo plazo. Es cierto que el régimen no va a negociar en pleno estado de conmoción y es por ello que se ha acordado tácitamente una tregua entre los manifestantes para darle tiempo al régimen a que implemente un plan de reformas; esta tregua no será para siempre y el gobierno no debería considerarla como un medio para dilatar los anuncios y la aplicación concreta de las medidas.

Los Estados Unidos y la Unión Europea han llevado adelante las principales sanciones condenando la represión en Siria, pero también Al-Assad ha enfrentado crecientes críticas regionales como las de su socio Turquía, que ha rechazado las explicaciones de Damasco sobre la violencia. Las sanciones llegan en un momento que el presidente Al-Assad está en pleno control de las manifestaciones y la oposición necesita de un impulso; dentro de este contexto difícilmente caiga el régimen sirio, pero el costo político que deberá pagar lo conducirá a considerar el mal menor: las reformas políticas o el aislacionismo internacional.