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martes, 22 de mayo de 2012

Secuestran a 13 libaneses en Siria


Rebeldes sirios secuestraron hoy a 13 libaneses chiitas en la provincia norteña de Aleppo –en Siria- , a su regreso de una peregrinación, lo que provocó protestas en Beirut; los secuestros son la continuación de las luchas callejeras en la capital libanesa desatada por el asesinato de un clérigo musulmán sunita libanés opositor al presidente sirio, Bashar Al-Assad, y que se constituyeron en los peores enfrentamientos en Beirut desde 2008.

Los peregrinos se encontraban en su camino de regreso a Líbano de un viaje a los lugares religiosos en Irán, informó el canal de televisión Al-Jadeed. El informe dijo que el secuestro se llevó a cabo cerca de la ciudad de Aazaz, poco después que los autobuses que transportaban peregrinos libaneses cruzaron las fronteras entre Turquía y Siria.

Un familiar de los secuestrados señaló que el Ejército Libre Sirio (ELS) reivindicó la toma de rehenes y liberaron a las mujeres al tiempo, que retuvieron a los hombres, y se les dijo que los mantendrían cautivos hasta que los sirios detenidos del ELS fuesen liberados de la estación de policía de Aleppo. Los familiares estiman que alrededor de unos 40 hombres armados detuvieron el autobús, pero un miembro de una de las tantas bandas de insurgentes que operan bajo el paraguas del ELS -contactado por Internet- negó tener conocimiento personal de los secuestros.

Sayyed Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, instó a la calma después de la noticia del secuestro y dijo que los contactos con las autoridades sirias y otros ya estaban en marcha para ayudar a resolver el asunto. Nasrallah hizo un llamado en nombre de Hezbollah y Amal, a los seguidores de todas las regiones a cooperar para ponerle fin al cierre de las carreteras ya que el bloqueo de las carreteras no sirve de nada.

Al escuchar la noticia, los familiares furiosos salieron a las calles del suburbio sur de Beirut, donde la mayoría de los secuestrados viven y bloquearon las arterias con la quema de neumáticos. Nabih Berri, presidente del Parlamento, señaló que la prioridad ahora es cómo resolver el problema y adelantó que se ocupará del asunto con la máxima responsabilidad.

Berri dijo Líbano mantendrá su política de disociación, respecto de los eventos en Siria, sin importar la presión y agregó que las lagunas en la seguridad nacional requieren la reanudación inmediata del diálogo nacional; Berri también expresó su esperanza que la reciente decisión de algunos países del Golfo, de prohibir los viajes a Líbano, no sean un medio para presionar al país a cambiar su postura frente a la crisis en Siria.

Mikati ha dicho que Líbano no puede estar en confrontación con la comunidad árabe e internacional ni con Siria por lo que varios países árabes y occidentales han expresado su comprensión a la política de Líbano. Los comentarios Berri llegan un día después que Kuwait se unió a Emiratos Árabes, Bahrein y Qatar para sugerirles a sus ciudadanos abstenerse de viajar a Líbano tras varios incidentes de seguridad en la parte norte del país.

Saad Hariri, condenó el secuestro del grupo de libaneses y pidió su liberación inmediata, independientemente del partido que esté detrás del secuestro; Hariri también se contactó con Nabih Berri, para discutir el incidente.

Mawlawi Shadi, el líder sunita cuya detención provocó los primeros enfrentamientos en Tripoli la semana pasada, fue puesto en libertad después que pagó la fianza de LL500.000; a su salida de prisión Mawlawi dijo a los periodistas que confesó bajo presión psicológica y señaló que su confesión era nula y sin efecto debido a la forma en que se extrajo. Poco después de que el Juez de Instrucción Militar Nabil Wehbi aprobó su liberación, Mawlawi fue sacado del Tribunal Militar de Beirut y llevado a la residencia privada de Mikati en Tripoli, donde se reunió con éste.

A pesar de la noticia, los organizadores de la sentada en la Plaza Nour de Trípoli, que exigían la liberación de Mawlawi, se comprometieron a que la medida continuará hasta que se liberen al menos a 123 presos islamistas que han sido detenidos durante años sin cargos. El Ministro del Interior, Marwan Charbel, negó que la liberación de Mawlawi estuviese vinculada a la presión política y dijo que la decisión fue puramente "judicial"; fuentes judiciales dijeron que el caso Mawlawi se construyó bajo la sospecha de la existencia de un vínculo entre Abdel-Aziz Atiyeh -un qatarí que donó dinero a los rebeldes sirios- y Mawlawi que supuestamente recibió el dinero y lo envió a los rebeldes.

Algunos libaneses salieron a las calles de Beirut, en señal de protesta por el secuestro de los peregrinos, lo que sigue alimentando los temores que Líbano se verá envuelto en el caos de Siria; no es casual que Nasrallah, en su discurso, haya señalado enfáticamente que “estaba prohibido cortar las rutas” ya que la más mínima provocación podría encender las luchas religiosas entre los diferentes grupos libanes. El ritmo de desestabilización de Líbano se está acelerando rápidamente y la amenaza a la seguridad comienza a transformarse en un conflicto sectario; es por ello que tanto Mikati, Nasrallah, Hariri y otros líderes políticos cooperan para aliviar la tensión pidiéndoles a sus seguidores que mantengan la calma.

Ciertamente los últimos incidentes han puesto al sistema político libanés al límite de su tolerancia. El asesinato del jeque Ahmed Abdul-Wahid, un prominente clérigo sunita anti-sirio vinculado con el ex PM Al-Hariri, y de su guardaespaldas en Akkar -al norte de Líbano- cuando un soldado libanés disparó, al parecer después que no se detuvo el automóvil en un retén militar, despertó una profunda indignación debido a la percepción de apoyo -desde algunos sectores- de las fuerzas de seguridad libanesas hacia el régimen sirio. El fin de semana, grupos sunitas libaneses, que apoyan y rechazan al régimen de Al-Assad, se enfrentaron en Beirut en el peor brote de violencia en Beirut en años.

Líbano no puede disociarse de los acontecimientos en Siria debido a que los grupos religiosos y políticos sirios tienen su contraparte en Líbano y, principalmente en el norte del país, el bastión sunita apoya a la revolución contra el régimen sirio en medio de una activa comunidad alawita.

Los actuales incidentes se venían presagiando con el aumento de los crecientes grafitis callejeros, en las fuertes disputas retóricas entre la Coalición 8 de Marzo –liderada Hezbollah y sus aliados dispuestos a sostener a Al-Assad en el poder- y la Coalición 14 de Marzo desesperada por ver el cambio de régimen en Siria; el conflicto también se trasladó a las cadenas árabes satelitales donde recientemente durante unas entrevistas, los miembros de los dos bandos casi llegan a los golpes de puño en vivo.

Hay un nuevo jugador en Líbano, Shaker Al-Barjawi. Él es un sunita de 51 años, que creció bajo la influencia de su padre, un funcionario de aduanas y uno de los fundadores de la rama libanesa del partido Baa’th, que se estableció en Siria en 1947; en ese momento, era fiel a la rama iraquí del Baa’th y luchó brevemente con el ejército iraquí contra Irán. Después de la invasión israelí de Beirut en 1982, Al-Bajrawi se separó del Baa’th iraquí después que Saddam Hussein comenzó a entablar lazos con Amin Gemayel; gracias a la influencia siria en Líbano en los ´90, Al-Barjawi reparó sus relaciones con Damasco y con la creación del Partido del Movimiento Árabe, desafió las políticas de Rafik al-Hariri.

Al-Bajrawi niega que sea miembro de Hezbollah, pero Hezbollah ha mantenido un notable silencio sobre los recientes acontecimientos y el discurso de Al-Barjawi contra el Movimiento Futuro, de Hariri, ha sido particularmente duro. Un nuevo capítulo se ha abierto en la política libanesa, que tal vez sobreviva a la insurrección siria en sí- y el hombre a seguir es Shaker al-Barjawi.

lunes, 21 de mayo de 2012

Se agravan las tensiones religiosas en Líbano


El jeque Ahmad Abdul Wahed, un prominente predicador musulmán anti-Al-Assad, y su compañero, el jeque Mohammad Hussein al-Mereb, fueron asesinados en un retén del Ejército libanés-en Kwaikhat- cuando se dirigían a asistir a un mitin organizado por Khaled Daher, parlamentario del Movimiento del Futuro, en la aldea de Halba para conmemorar a las víctimas del movimiento durante los enfrentamientos entre partidarios y detractores del gobierno del 2008. A su llegada al puesto de control, Khaled Mereb –el chofer del jeque Wahed- dijo que varios soldados lo habían saludado, pero uno de ellos le exigió al predicador que saliese del coche; a raíz de esto se produjo un altercado verbal con el soldado Wahed tomó el asiento del conductor y se volvió al vehículo para regresar momento en que los soldados dispararon contra el vehículo, causando la muerte del jeque.

El Fiscal militar, Saqr Saqr, ordenó la detención de 22 soldados del ejército libanés, entre ellos tres oficiales, para ser interrogados y desde el gobierno se dijo que las investigaciones están en curso"; Saqr dijo que un comité creado por el ejército libanés para investigar el incidente estaba bajo su supervisión personal y que iba a viajar al norte para continuar con la investigación, pero descartó que se tenga un informe inicial antes de los tres días. Mientras tanto, el Gran Mufti Mohammad Rashid Qabbani se reunió con una delegación en representación del jefe del Ejército libanés, Gral. Jean Kahwagi, encabezada por el jefe de la Inteligencia militar, Edmond Fadel; en el encuentro se le transmitió al muftí de que la investigación estaba en curso y que se revelaría a los responsables detrás del asesinato y serían juzgados

Grupos armados prendieron fuego a neumáticos para cortar varias carreteras en el norte de Líbano, en señal de protesta, en un camino que conduce a Siria. Escenas similares se repitieron en todas las regiones de Líbano: en algunas partes de Beirut, en la región de Akkar y en el valle de la Bekaa, donde manifestantes furiosos cortaron las rutas. Tanto el Ejército como la policía estaban tratando de abrir las rutas en un aparente intento por aliviar la tensión en el país; el Primer Ministro libanés, Najib Mikati, llamó a la calma y dijo que el ejército ya había abierto una investigación sobre el incidente.

Mikati presidió una reunión de seguridad y luego instó a los libaneses, en particular a los habitantes de Trípoli, a mostrar moderación y "actuar con prudencia". El premier libanés hizo hincapié en la necesidad de reabrir las carreteras y de no para atacar las propiedades públicas y privadas.

Los enfrentamientos del lunes, entre hombres armados del Movimiento del Futuro -leales al anti-sirio ex PM Saad Al-Hariri- y miembros del grupo pro-Assad sunita liderado por Shaker Al-Berjawi, dejaron dos muertos y se constituyeron en los peores disturbios, en Beirut, desde los enfrentamientos sectarios de2008. Khaled Daher, parlamentario del Movimiento del Futuro, dijo Abdul Wahid fue víctima de un "asesinato intencionado" de las tropas del Líbano que son leales a Damasco.

Pero Berjawi dijo que unos 25 guardias y miembros de su personal estaban en su oficina cuando empezaron los combates, dos de ellos murieron y 12 resultaron heridos en alrededor de siete horas de enfrentamientos; Berjawi dijo que miembros de los grupos extremistas se encontraban entre los jóvenes que rodeaban a su oficina. Berjawi sostuvo que hizo un llamado al ejército libanés pidiendo su ayuda pero que cuando los soldados llegaron no intervinieron.

Otro grupo sunita pro-Al-Assad dijo que sus hombres se dirigieron a Berjawi y sus partidarios en las primeras horas de la mañana, y que el ejército probablemente pensó que su intervención podría agravar la situación. Los jóvenes de Tarik al-Jadeeda dijeron que aunque sus acciones fueron motivadas por el profundo resentimiento de los 14 meses de derramamiento de sangre en Siria, uno de sus objetivos a corto plazo se había logrado con la expulsión de Berjawi.

Un dato interesante es que mientras los dolientes llevaban los cuerpos de Abdul Wahid y Mraib Mohamed y otro hombre murió en el incidente puesto de control, a una mezquita en Albireh en Akkar, el ataúd del último hombre estaba envuelto con las banderas del Ejército Libre Sirio y del Movimiento Futuro.

El ex primer ministro, Saad Hariri, discutió telefónicamente con Samir Geagea, líder de las Fuerzas Libanesas, los acontecimientos en Beirut, la región de Akkar y las maneras de enfrentar "las trampas puestas por los instrumentos del régimen sirio" en el país. Un comunicado de la oficina de Hariri, indicó que el legislador había hablado también con Amin Gemayel, líder del partido Kataeb, y que los dos discutieron tanto los asesinatos de Abdel-Wahed y Merheb, así como los esfuerzos para frustrar los intentos de "encender la discordia en el norte y en Líbano en general”.

El Secretario General, Ban Ki-moon, expresó hoy su preocupación que los enfrentamientos en Siria pudiesen propagarse a Líbano y reiteró su temor que la violencia pueda estallar en Siria en una guerra civil a gran escala. El Coordinador especial de ONU para Líbano, Derek Plumbly, también expresó su preocupación por los enfrentamientos y pidió a todas las partes que cesen los combates; además Plumby dijo que "Las diferencias deben resolverse mediante el diálogo y no recurriendo a la violencia”.

La semana pasada, el embajador de Siria en ONU, Bashar Ja'afari, le envió una carta a Ban y al Consejo de Seguridad acusando a algunas facciones libanesas de alojar a miembros extremistas de Al-Qaeda y la Hermandad Musulmana y ayudarlos a echar a lo largo de la frontera con Siria para lanzar ataques contra ese país Siria. En comentarios que parecían reforzar las denuncias del gobierno sirio sobre militantes extranjeros extremistas, Ban dijo que creía que Al-Qaeda era responsable por los dos coches bomba que mataron al menos a 55 personas, pero ONU desmintió más tarde por falta de pruebas contundentes.

Siria ha jugado un papel clave en Líbano, muchas veces un papel desestabilizador pero también de regulación; los libaneses no han hecho ningún progreso por emanciparse del papel protector que Siria se ha arrogado en las últimas décadas. La sospecha que elementos dentro del ejército libanés, que ha actuado como un símbolo de la unidad nacional desde el final de la guerra civil en 1990, estén trabajando con los sirios para desestabilizar a Líbano y a la región es una hipótesis que algunos comienzan a considerar.