martes, 4 de junio de 2013

La guerra civil siria llegó a Líbano


Miles de soldados leales al presidente sirio, Bashar Al-Assad y combatientes de Hezbollah se están preparando para entrar en la provincia de Aleppo, un bastión de los rebeldes, cerca de la frontera con Turquía. La fuerza combinada tiene previsto entrar a la región norte de la provincia, luego que ayer ejecutaron ataques por tres frentes diferentes.

Un comandante rebelde, que habló bajo la condición del anonimato por no estar autorizado a hablar con los medios de comunicación, dijo que había cerca de 2.000 combatientes de Hezbollah en la provincia de Aleppo, en su mayoría destinados en las ciudades chiitas del norte de la ciudad. El rebelde Ejército Libre de Siria dijo que las fuerzas de Hezbollah habían reunido en un suburbio de la ciudad el domingo y parecía estar preparándose para un ataque. Las demandas de presencia de Hezbollah en el norte de Siria siguen siendo una promesa de su líder, Hasan Nasrallah, asegurarle al presidente Al-Assad una más y es un indicio que el movimiento podría ser utilizado como una fuerza de choque en caso necesario; "La batalla de Alepo ha comenzado a muy pequeña escala, nosotros sólo acabamos de entrar en el partido", dijo el líder de Hezbollah en una entrevista realizada en Beirut este sábado, además aseveró "Vamos a ir tras los bastiones donde ellos creen que están a salvo. Van a caer como fichas de dominó".

Informes de enfrentamientos en Baalbek, sobre la frontera siria, no se han verificado de forma independiente pero las fuerzas de seguridad libanesas señalaban que al menos 15 murieron –entre ellos al menos un combatiente de Hezbollah- y los medios de comunicación libaneses citaron a funcionarios diciendo que los rebeldes se estaban preparando para lanzar cohetes cuando los enfrentamientos estallaron. Si se confirma, representarían algunos de los peores enfrentamientos directos en Líbano, desde el levantamiento de Siria comenzó hace más de dos años.

La semana pasada, el Gral. Salim Idris, líder del Comando del Ejército Libre Sirio, advirtió de las posibles consecuencias para Líbano si Hezbollah no se retiraba de la de la lucha en Siria, dentro de 24 horas, amenazando con “perseguir a Hezbollah hasta el infierno." En las últimas semanas, proyectiles y cohetes han caído de manera indiscriminada en zonas chiitas de Líbano, matando al menos a tres personas, lo que sugiere que los grupos rebeldes también están dispuestos a castigar a los civiles en los bastiones de Hezbollah: el viernes, más de una docena de proyectiles cayeron en las afueras de Baalbek y hombres armados dispararon contra un santuario chiita; y el sábado, un cohete cayó en el pueblo de mayoría chiita de Hermel.

Una fuente libanesa de seguridad precisó que choque entre Hezbollah y opositores no podría haber sido con combatientes de Jabhat Al-Nusra, ya que es el Ejército Libre Sirio (ELS) quien controla la frontera cerca de donde el enfrentamiento tuvo lugar supuestamente y no se sabe que los combatientes del grupo sunita sirio hayan cruzado la frontera hacia Líbano. La misma fuente señaló que Hezbollah está sembrando minas en la región de las aldeas de Ain Al-Jawzeh y Aqabet Dardara a Qornet Al-Tallaja en las montañas Baalbek, donde Hezbollah tiene bases militares, para evitar la infiltración del territorio sirio en esta región sensible.

Sheik Maher Hammoud, un religioso pro-Hezbollah, sobrevivió a un tiroteo en la ciudad de Sidón después que hombres armados lanzaron una andanada de disparos hacia el coche del jeque; al menos unos 20 impactos de balas dañaron el vehículo. Hammoud dijo que recibió llamadas del presidente, Michel Sleiman, del líder del Movimiento Patriótico Libre, Michel Aoun; en un comunicado, Fuerzas Libanesas también condenó los ataques contra ambos Hammoud y Braidi y pidió una investigación rápida de los incidentes, y advirtió que el Líbano está pasando por un "periodo peligroso". El Movimiento Futuro también denunció el ataque en Sidón.

Ali Awad Asiri, embajador saudita en Líbano, advirtió en declaraciones publicadas el lunes que vinculados enfrentamientos en el norte y este de Líbano, vinculados a la guerra civil en Siria, han provocado el temor por la violencia sectaria y dijo que es necesaria la restricción para proteger el país; Asiri reiteró el apoyo de Arabia Saudita para Líbano y dijo que su hará todos los esfuerzos necesarios para ayudar a "nuestros hermanos en Líbano." El enviado saudí también pidió a los partidos políticos a que "hagan lo que es mejor para Líbano y tomen medidas para calmar la situación por el bien de la estabilidad interna".

Unidades del Ejército fueron desplegadas en Trípoli el mes pasado, después de la última ronda de violencia estalló, ahora se pusieron en estado de alerta ya que la violencia ha vuelto; en diferentes momentos de la tarde de ayer, los militantes abrieron fuego contra una unidad del Ejército y personal de las Fuerzas de Seguridad Interna que transitaban la zona de Mallouleh. Walid Jumblatt, el líder socialista, dijo que había llegado el momento que los grupos políticos a dejen de apoyar a los grupos que luchan en Tripoli y también pidió cesen los derramamientos.

Por primera vez desde que el levantamiento de Siria estalló hace dos años, se produjeron enfrentamientos en las zonas montañosas de Baalbek, al Este de Líbano, entre Hezbollah y los rebeldes sirios. La guerra ha llegado al país y ahora será imposible que los políticos libaneses nieguen esta situación o la disfracen bajo la política de desentendimiento ensayada por el PM interino, Najib Mikati.

Los acontecimientos en Líbano están conectados a la guerra en Siria y ahora se han agudizado con la decidida participación de Hezbollah en la batalla en Qusayr y en los diferentes bastiones rebeldes sunitas; de la misma manera, los combates en Trípoli están relacionados con la guerra civil al igual que bombardeos y disparos contra Akkar, en el norte de Líbano. La prórroga del mandato del Parlamento, solicitada la semana pasada, está vinculada a Siria, como también lo es la parálisis del ejecutivo libanés -antes y después de la dimisión del gabinete en marzo-.

Que Israel utilice el espacio aéreo libanés para llevar a cabo ataques en objetivos sobre la zona de Damasco, está vinculado a la guerra civil siria, como también lo está el tema de los cohetes contra la ciudad de Hermel. Ambas partes, en el conflicto sirio, primero lanzaron amenazas y ultimátum que conciernen directamente a Líbano; ahora comenzaron a cumplir esas amenazas, en momentos que Líbano tiene una gran masa crítica de refugiados sirios y su ejército no tiene la capacidad material ni la conducción política para conducirlo.


viernes, 31 de mayo de 2013

Hezbollah, entre Siria y Líbano


Michel Aoun, líder del Movimiento Patriótico Libre (MPL), se opone a que se amplíen las competencias del Parlamento y precisó que es poco probable esta decisión afecte su alianza con Hezbollah; pero los lazos entre los dos grupos podrían enfriarse más debido al aumento de la participación chiita en la guerra civil siria. En el fondo, Aoun tiene un profundo desacuerdo con Hezbollah sobre la extensión del Parlamento y su participación en la guerra de Siria. Samir Geagea, el otro líder cristiano, ha criticado reiteradamente la alianza del MPL con Hezbollah, cuestionando si la amistad es en el interés de la comunidad cristiana de Líbano.

Las relaciones entre los partidos cristianos libaneses se han complicado más aún por el debate sobre la ley electoral. El Gral. Elias Hanna dijo que Aoun cree que su popularidad había recibido un impulso después de la defensa de la propuesta ortodoxa y piensa que una vez que tiene la mayoría de los parlamentarios cristianos en su bloque, que puede tener la última palabra en la elección del Presidente, en el nombramiento de un comandante del Ejército, gobernador del Banco Central y los nombramientos en otros puestos estatales clave reservados para los cristianos. Lo cierto es que Aoun, y Suleiman Franyieh -líder del Movimiento Marada- han comenzado una discreta retirada de las filas de Hezbollah.

La participación de Hezbollah en Siria se ha expandido más allá de la pequeña región de Qusayr y el grupo está librando la guerra de Al-Assad por toda Siria, su intervención ha provocado una furiosa reacción de los partidarios libaneses y sirios de los rebeldes; los cohetes han comenzado caer en Líbano desde Siria y son dirigido a las zonas chiitas que los rebeldes sirios sospechan de proporcionarle apoyo militar a las actividades de Hezbollah dentro de Siria. La victoria no ha sido fácil para Hezbollah en Qusayr, si se tienen en cuenta las decenas de funerales en las aldeas chiitas en todo Líbano, de hecho el número de muertos es impresionante para un grupo que ha desarrollado una reputación casi mítica para la competencia y el secreto.

Pero los problemas de Hezbollah no se contienen a Qusayr. El asalto del grupo chiita contra la ciudad sitiada Qusayr fue la gota que rebalsó el vaso, especialmente final para algunos de los sunitas en Líbano, que se han resentido con el crecimiento del movimiento chiita dentro de la escena política del país. A los pocos días de conocida la participación de Hezbollah en los combates por Qusayr, los peores enfrentamientos en años sacudieron la ciudad libanesa de Trípoli del Líbano matando a cerca de 30 personas e hiriendo a más de 100; un comandante islamista, mientras tomaba un descanso de los combates en el barrio de Trípoli, precisó que la semana pasada un grupo de aproximadamente 70 combatientes sunitas libaneses intentaron entrar en Qusayr, pero no pudieron romper las líneas de Hezbollah, por lo que regresaron a continuar la batalla en Jabal Mohsen –el barrio pro-Al-Assad de Tripoli-.

Otro inconveniente que ha encontrado Hezbollah es la capacidad de los rebeldes salafistas, especialmente los combatientes chechenos de las filas del grupo Jabhat Al-Nusra, quienes poseen muy buen entrenamiento y armamento sofisticado en contraposición con los elementos del Ejército Libre Sirio. Más inquietante es que hyy una especie de “familiaridad irritante" entre las tácticas del grupo chiita y los rebeldes sunitas: Hezbollah le enseñó a Hamas todas esas tácticas para luchar contra los israelíes. Hamas aparentemente decidió trasladar su experiencia a grupos takfiri, lo que demuestra que Hezbollah no tenía una agenda sectaria. Además de los escondites con trampas explosivas, los combatientes de Jabhat Al-Nusra tienen un desconcertante ritual nocturno: en la noche queman los cadáveres que se han acumulado durante el día, ¿Tratan de ocultar las identidades de sus combatientes?.

En el último mes, la tranquilidad libanesa de los suburbios del sur y zonas adyacentes ha sido violada repetidamente por tiroteos entre grupos chiitas y palestinos; Abbas, miembro de los comités populares pro-Assad en la cadena de pueblos fronterizos situados en Siria -habitada por chiitas libaneses- dijo que la batalla fue impuesta a Hezbollah y que la política de Hezbollah era combatir a los rebeldes en Siria, con el fin de evitar la lucha transfronteriza, pero que ahora ese límite no existe más.
Al declarar la guerra a los rebeldes sunitas, principalmente de Siria, Hezbollah se arriesga provocando futuras represalias por parte de los sunitas libaneses que apoyan a sus hermanos sirios, o de los propios rebeldes, que llevan a cabo ataques contra el grupo chiita en su propio terreno en el Líbano. Cohetes disparados recientemente contra un barrio pro-Hezbollah de Beirut subrayó que la amenaza de una propagación de la violencia es una realidad. Antes del levantamiento sirio, los residentes de Hermel utilizaban a Qusayr -a 25 km- para ir de compras o a tratamientos en los hospitales y las clínicas, donde los precios eran más bajos que en Líbano. Ahora es el centro de los enfrentamientos sectarios entre sunitas y chiitas.


Invitación del CEMOAN






El CEMOAN invita a la conferencia:

"Elecciones presidenciales en la República Islámica de Irán: perspectivas locales e internacionales"

Participan: MPhil. Sergio I. Moya Mena

Lic. Adrián Pignataro

Modera Msc. Evelyn Hernández

Viernes 7 de junio, Auditorio de Ciencias Sociales, Universidad de Costa Rica 2:00 p.m.,

Información al teléfono: 2562-4165




jueves, 30 de mayo de 2013

Los misiles rusos S-300 para Siria (y Hezbollah)


Hezbollah ha ordenado su ex aliado, el grupo islamista palestino Hamas, que abandone Líbano inmediatamente y en cuestión de horas, la medida se debería al apoyo de Hamas a las fuerzas de la oposición siria; Ali Baraka, representante de Hamas en Líbano, negó el informe del periódico libanés Aliwaa, y precisó que los funcionarios de Hezbollah fueron sorprendidos por el informe. Sin embargo, fuentes de cercanas al movimiento de liberación nacional palestino Al-Fatah, en el Líbano, dijeron que un alto funcionario de seguridad de Hezbollah le informó a Baraka que las relaciones con Hamas, en el territorio libanés, se han convertido en incómodas.

La tensión se apoderó del barrio Farhat en el área de la Ciudad Deportiva de Beirut, tras un prolongado tiroteo entre los partidarios del Movimiento Amal -del presidente del parlamento Nabih Berri- y palestinos armados. La lucha se extendió alrededor del Estadio Polideportivo “Camille Chamoun”, en la zona de Bir Hassan, y además de los disparos se escucharon detonaciones de granadas de mano. El Movimiento Amal niego su papel en el incidente e instó a los medios de comunicación a que sea precisos en sus informes.

Las calles de Tripoli permanecen bajo una tensa calma en una suerte de tregua tácita entre Jabal Mohsen –el distrito alawita minoritaria de Trípoli- y Bab Al-Tabbaneh –barrio pobre de mayoría sunita- luego de los combates que costaron 29 vidas la semana pasada; el detonante de los enfrentamientos fue la participación de Hezbollah en las operaciones del ejército sirio en la ciudad fronteriza de Qusayr, en contra de los rebeldes sunitas que allí combaten. Los hombres armados en Jabal Mohsen justifican su creciente militancia señalando el fracaso del ejército libanés para evitar los enfrentamientos en esa zona, señalan que los soldados ocasionalmente recorren la calle en tanques, pero no han sido capaces de acabar con los enfrentamientos.

Las fuerzas del presidente Bashar Assad, con el apoyo de Hezbollah, se apoderaron Dabaa base aérea cerca de la ciudad estratégica de Qusair, en un duro golpe para los rebeldes que intentan derrocar al régimen; las tropas sirias y los combatientes de Hezbollah ya Qusayr rodean por tres lados: tomaron el control de la localidad de Dabaa -7 km al norte- y pondrían a la ciudad bajo asedio por los cuatro costados cortando así la línea principal de refuerzo para los rebeldes. El Departamento de Estado de EE.UU. le pidió a Hezbollah que retire a sus combatientes de Siria de inmediato, horas después de que el grupo ayudó a las fuerzas del régimen capturan la base aérea de Dabaa, argumentando que su participación marcó una peligrosa ampliación de la guerra.

Con los enfrentamientos entre el régimen sirio -respaldado por Hezbollah- y el Ejército Libre Sirio (ELS) intensificándose en Qusayr, los refugiados sirios -tanto partidarios del régimen sirio como pro-ELS- han inundado en el Valle de Bekaa en Líbano, buscando refugio entre las comunidades favorables. Su llegada ha servido para afinar la línea de la división política en Líbano: desde Akkar, en el norte, hasta el Líbano Bekaa interior, varias comunidades de acuerdo a sus diferentes lealtades, se están sumergiendo en el conflicto sirio. Hermel, cada vez más seguido es sido objeto de bombardeos transfronterizos por unidades del ELS, de la misma manera que la participación de Hezbollah en la frontera ha crecido.

En un comunicado, los comandantes rebeldes en Qusayr advirtieron de graves consecuencias si la ayuda no llega a los hombres, que han estado luchando casa por casa, durante más de una semana contra una fuerza armada con tanques y lanzacohetes, encabezada por combatientes de Hezbollah y el ejército sirio: "Si todos los frentes rebeldes no se mueven para detener este crimen, encabezado por Hezbollah y el ejército traidor de los perros de Al-Assad... pronto estaremos diciendo que había una vez una ciudad llamada Qusayr." Con Irán y Hezbollah trabajando conjuntamente en la defensa del régimen sirio, y con los opositores y rebeldes sirios apoyados por Occidente sumidos en disputas, el presidente Al-Assad se siente seguro de su posición interna y externamente; tal vez en este es el mejor momento para que tengan lugar las conversaciones en Ginebra.

La llegada a Siria del sistema ruso de defensa antiaérea S-300 significa buenas noticias para Hezbollah. El S-300 es un factor de disuasión para Israel y tiene la capacidad de alterar el equilibrio de poder en la región; la venta a Damasco pone a los planificadores de la Fuerza Aérea israelí en un rango operativo de exclusión de 200 km, no solo fuera de Siria sino también fuera de Líbano y aumentan exponencialmente los riesgos de un ataque israelí contra los depósitos de armas sirios o las instalaciones nucleares de Irán. Capaz de rastrear numerosos objetivos y golpear a 6 objetivos al mismo tiempo, el S-300 también tiene un alcance de 200 kilómetros, lo que significa que los aviones aterrizar en el Aeropuerto Internacional Ben-Gurion podrían potencialmente ser un objetivo. Si el régimen sirio cae, este equipo estaría disponible para Hezbollah.

La decisión de Hassan Nasrallah, de apoyar al régimen del presidente Al-Assad, le ha dado al grupo chiita una capacidad interna y externa superior a la que tenía antes del conflicto sirio. Desde el punto de vista interno, continua manejando la política libanesa y la cuestión de las armas para la defensa de la soberanía se ha relegado a un segundo plano por causa de los disturbios y la sanción de la futura Ley Electoral. En el plano exterior, los avances en el terreno sirio reafirman la capacidad militar de Hezbollah –al romper la resistencia en Qusayr- y lidera la ofensiva del ejército sirio, por otra parte si Damasco logra que los S-300 sean operativos tendrá una importante protección aérea en Líbano contra las incursiones israelíes.

 
 

martes, 28 de mayo de 2013

¿Se aplazan las elecciones parlamentarias?


A pesar que el Consejo de Ministros liderado por el Primer Ministro interino, Najib Mikati, decidió ayer celebrar las elecciones parlamentarias el 16 de junio bajo la polémica Ley Electoral de 1960 y formarse un comité de supervisión electoral, lo más probable es que los políticos libaneses opten por una ampliación del plazo parlamento. Tras una reunión con la embajadora de EE.UU. en Líbano, Maura Connelly, el líder socialista, Walid Yumblatt, descartó la idea de celebrar una elección en este momento del país y dijo que la ampliación del mandato del parlamento “es lo que hay que hacer debido, a el ejército libanés ha estado bajo ataque."

En una entrevista de la televisora Al-Jadeed, después de una reunión con el de presidente del Parlamento, Nabih Berri, Ali Hasan Jalil y el Secretario General del Hezbollah, Hussein Khalil, Jumblatt dijo que en las conversaciones abordaron los medios para "preservar la estabilidad en el país y el proceso de extensión". Cuando se le preguntó acerca de su reunión con los asesores ex primer Saad Hariri y el ministro Mohammed Shatah, Jumblatt reveló que discutió con ellos "cómo encontrar un plazo aceptable para la extensión ya que las elecciones parlamentarias no pueden hacerse en medio de la agitación de la seguridad en Trípoli, una prórroga de seis meses no tiene sentido y es necesario más que eso para evitar la aspiración, mantener la estabilidad y proteger al ejército. ¿Quién es el loco que quiere organizar las elecciones, mientras que los partidos libaneses rechazan la entrada del ejército a Trípoli?."

El ex Primer Ministro, Fouad Siniora, dijo tras una reunión con Berri, que los partidos políticos rivales estaban cerca de llegar a un acuerdo sobre el plazo para que se extienda el mandato del Parlamento y que una sesión general, del Parlamento, probablemente se celebrará a finales de esta semana; pero el jefe del bloque cristiano Cambio y Reforma, Michel Aoun, manifestó su oposición ya que “La ley de 1960 es mala pero la extensión del Parlamento sería aún peor y el vacío político sería una catástrofe”.

La tensión a la que hacen mención los diferentes líderes políticos libaneses proviene de las implicancias derivadas del conflicto sirio y sus ramificaciones libanesas. El Gral. Salim Idriss, comandante del Comité del Ejercito Libre de Siria, le dio el presidente del Líbano, Michel Sleiman, y al representante de la ONU y la Liga Árabe, Nabih Elaraby, 24 horas para que Hezbollah retire a sus combatientes de Siria y advirtió que los rebeldes sirios podrían orientar sus combates donde los elementos de Hezbollah se encuentren. Por otra parte, Jamal Maarouf, comandante del poderoso grupo rebelde “Brigada de los Mártires de Saraqeb”, amenazó en una entrevista con atacar al ejército libanés si no detenía el paso de combatientes de Hezbollah hacia Siria, mientras que al mismo tiempo bloqueaba el paso de los militantes sunitas libaneses para ayudar a los rebeldes sirios; Maarouf sostuvo que tiene 500 combatientes en Líbano, para cruzar a Siria, y que "El gobierno libanés debe tomar una postura clara. Su silencio significa que están satisfechos”.

Las declaraciones del Gral. Idris, al canal de televisión Al-Arabiya, donde afirmando que "Vamos a perseguirlos todos el camino al infierno, si no se toma una decisión para detener el ataque de Hezbollah en territorio sirio", suena más a una bravata retórica que a una opción viable en el terreno; Idris, un general desertor del ejército de Al-Assad, busca establecerse en un canal privilegiado para la ayuda occidental a los rebeldes –especialmente europea- aunque su control sobre diversas facciones armadas es limitada y la semana pasada le pedía a sus aliados internacionales armamento para equilibrar los combates.

Con su desembarco en la guerra civil siria, Hezbollah está dando sus seguidores en una dirección desacostumbrada, en una apuesta que podría ayudar a rescatarla de la amenaza, con un nuevo poder y más confianza o un final con una derrota con amplias repercusiones; Hezbollah está apostando su prestigio y la seguridad en el esfuerzo para aplastar una rebelión siria que detestaba por su base sunita, pero popular entre los rivales libaneses del grupo y en gran parte de la mayoría sunita del mundo árabe en general. Una mayor participación de Hezbollah en el conflicto en el fondo es motivada –al igual que su aliado, el presidente sirio Bashar Al-Assad- por la supervivencia, del flujo de armas de Irán.

En la batalla por Qusayr, cerca de la frontera con Líbano, Hezbollah y el gobierno sirio lograron avances relámpagos luego de meses de derrotas; si Hezbollah tiene éxito en la conducción del ejército sirio en la victoria por Qusayr, el grupo chiita pasaría de ser una fuerza guerrillera luchando contra la ocupación israelí a una fuerza con un alto poder de disuasión frente a su principal enemigo, Israel, y daría más credibilidad a sus amenazas de invadir el norte de Israel en un conflicto futuro.

En el corto plazo, Hezbollah no necesita preocuparse por una rebelión en su seno. Hay dos factores que actúan como factores atenuantes: en primer lugar, Hezbollah sigue disfrutando de una gran reserva de imagen positiva entre la mayoría de los chiitas. Muchos seguidores sostienen que Nasrallah y Hezbollah cumplieron todas las promesas que hicieron –como reconstruir a Dahieh después de la guerra de 2006- por lo que la confianza personal sobre Nasrallah seguirá; un segundo factor es la disciplina de la fuerza de combate de Hezbollah, al igual que un ejército regular, los combatientes irán a la batalla cuando reciban sus órdenes para hacerlo.

A largo plazo, si Hezbollah no puede lograr una clara victoria sobre los rebeldes sirios -como lo prometió Nasrallah el 25 de mayo- existe el riesgo que ese depósito de imagen positiva comience a reducirse; el hecho de involucrarse en una guerra civil en un país extranjero -aunque sea un país vecino- es diferente a morir defendiendo la aldea, la familia o el honor contra Israel, como fue el caso en 2006. Nasrallah tiene razón cuando argumenta que la gente de afuera no entiende la resistencia de Hezbollah y su medio social, lo mismo podría decirse de los líderes de Hezbollah sobre el futuro próximo y las implicancias de los cambios regionales en curso.


lunes, 27 de mayo de 2013

Golpe contra bastiones de Hezbollah



El domingo en el suburbio del sur de Beirut -bastión de Hezbollah- menos de 24 horas después de que el líder del grupo, Hassan Nasrallah, anunció que estaba oficialmente en la guerra siria, dos cohetes Katyusha cayeron en la zona; es un peligroso punto de inflexión en la guerra siria, ya que los enfrentamientos se producían en la frontera sirio-libanesa pero ahora se han trasladado a Beirut. El discurso de Nasrallah también fue una declaración de guerra de Hezbollah contra Al-Qaeda directamente: Nasrallah mencionó el "Estado Islámico de Irak" y vinculó a los grupos radicales en Siria acusándolos de talibanes y de cometer crímenes en Siria, Iraq y Pakistán.

Funcionarios libaneses condenaron el ataque con dos cohetes que impactaron en el suburbio de Shiyah, hiriendo a cuatro personas, uno de los cohetes cayó en un concesionario de coches situado cerca de la iglesia Mar Mikhael, mientras que el otro aterrizó en el barrio cercano a Marun Misk. Por otra parte, dos cohetes disparados desde Siria aterrizaron en la región de Hermel, Valle de Bekaa -otro bastión de Hezbollah- sin víctimas fatales. Horas después del incidente, el ejército libanés logró identificar el lugar de lanzamiento y en un comunicado, el Ejército dijo que encontró dos plataformas de lanzamiento entre los pueblos de Bsaba y Aitat, en Monte Líbano, al sureste de las afueras de Beirut. Las fuerzas de seguridad también estaban en busca de un tercer cohete que se lanzó entre Baabda y Aitat pero no había explotado.

El discurso de Nasrallah tuvo una mezcla de objetivos: levantar la moral de los partidarios de Hezbollah y elevar las amenazas a sus enemigos; aunque era evidente Nasrallah no quiso poner a toda la oposición siria como sus enemigos, cuando señaló que "No acusamos a todos los miembros de la oposición de tener vínculos con extranjeros. Algunos tienen la lógica, la visión, las demandas legítimas, y que están dispuestos a dialogar. Ese es su derecho natural”. Una vez más, Nasrallah explicó que el papel de su partido -en Siria- ha evolucionado desde el comienzo de la guerra ya que el presidente Al-Assad quiere una Reforma y la única manera de llegar es a través del diálogo político y agregó "Me he puesto en contacto Al-Assad y miembros de la oposición para llegar a un acuerdo, Al-Assad aceptó la propuesta, mientras que la oposición rechazó”.

El ex jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., Gral. Richard Myers, precisó que la guerra civil en Siria es "una guerra regional", ya que cuenta con un aumento de la participación de los combatientes libaneses de Hezbollah, las fuerzas iraníes y además existe la posibilidad de desbordamiento violento en los países vecinos. Myers pidió un "cálculo del equilibrio entre riesgo y recompensa cuando se proporcione armamento, ya que a menudo, no sabe en definitiva en qué manos terminan."

Los dos años de conflicto en Siria ya han caído en el Valle de Bekaa, en Líbano, cuando estalló la lucha en las calles de Trípoli entre los grupos pro y anti-Al-Assad; pero el ataque del domingo, que hirió a cinco personas, tuvo como primer objetivo la fortaleza de Hezbollah en el sur de la capital y revivió recuerdos de los años de la guerra civil. Tanto los enfrentamientos en Tripoli como los cohetes en Beirut, son hitos en el historial del contagio de la guerra civil siria, y han reavivado la tensión sectaria desde Beirut a Bagdad fomentada por los antagonismos de Irán versus Arabia Saudita, Turquía, Qatar, Irak e Israel y la polarización de las principales potencias como EE.UU. y Europa, en oposición a Rusia y China que apoyan a Al-Assad.

Aunque los rivales sunitas libaneses han ayudado a los rebeldes sirios con la logística y algunos yihadistas libaneses han tomado parte en los combates, el grado de participación no es comparable con la intervención de Hezbollah; por mucho Nasrallah niega que la participación en Siria no está impulsada por el sectarismo, está obligado a reforzar la división chiita-sunita en Líbano, donde la mayoría musulmana se divide entre las dos sectas. En el fondo, Nasrallah tiene razón cuando dice que "Siria es la columna vertebral de la resistencia", ya que Siria ha sido un gran promotor, como conducto de armas desde Irán y que Hezbollah podría estar expuesto si el régimen sirio se derrumba.

El gobierno interino de Líbano respaldó hoy la celebración de las elecciones del 16 de junio, y aprobó la formación de un comité de supervisión electoral y la financiación del proceso electoral; peticiones de última hora de los miembros del Partido Kataeb y el Primer Ministro interino, Najib Mikati, terminaron en un acuerdo sobre la prórroga del mandato del Parlamento, que aún no ha finalizado. Nadim Abdel-Malek y Andre Sader fueron designados como jefe y subjefe del comité respectivamente; Salim Qusta, Khaldoun Naja, Ghada Hallawi, Othman Machdub, Khalil Hindi, Atallah Ghasham y Simon Haddad también fueron nombrados los miembros de la comisión fiscalizadora.

Mikati dijo que la reunión giró en torno a la votación, con el "fin de celebrar las elecciones sobre la base de la legislación vigente" -en referencia a la ley de 1960 que había generado la oposición de varios partidos- pero lo cierto es que el fracaso de los legisladores para llegar a un acuerdo sobre una alternativa a la ley de 1960, había dejado a los parlamentarios con pocas opciones: o bien se celebraban las elecciones bajo la Ley de 1960 o se prorrogaba el mandato del Parlamento y se intentaba una nueva ley sin un plazo de elecciones fijo.

El apuro por la confirmación de las elecciones en junio, aun con la ley de 1960, es un indicio del peligro al que se enfrenta Líbano; los ataques contra los bastiones de Hezbollah y el reconocimiento del grupo chiita de su participación en la guerra civil siria no dejan espacio para la especulación política. Si los partidos libaneses no prestan más atención a los enfrentamientos sectarios internos, tendrán una nueva guerra civil en el mediano plazo, con el agravante que entonces un gobierno de consenso será imposible de alcanzar.



viernes, 24 de mayo de 2013

El desafío de los salafistas en Líbano


La violencia en Trípoli amenazó con salirse de control la madrugada del viernes, ya que los esfuerzos del ejército no lograron detener el derramamiento de sangre en la segunda ciudad del Líbano, que ya se ha cobrado la vida de al menos 18 personas; de acuerdo con el patrón de los cuatro días anteriores, los enfrentamientos se intensificaron de nuevo la noche del jueves -con morteros y fuego de ametralladoras- y fuentes de seguridad dijeron que todos los esfuerzos por lograr un alto el fuego fracasaron y que los contactos entre los políticos y los líderes armados de Bab Al-Tabbaneh habían sido cortados.

Los comandantes sunitas de Bab al-Tabbaneh exigían que Rifaat Eid, jefe del Partido Democrático Árabe que domina Jabal Mohsen, salga del barrio; otra exigencia es que Hezbollah se retire de la ciudad siria de Qusayr. Los combates en Trípoli comenzaron el domingo, poco después que el ejército sirio con el respaldado de combatientes de Hezbollah, comenzó un asalto masivo contra los rebeldes sirios en Qusayr.

Los combates entre los barrios de Jabal Mohsen y Bab Al-Tabbaneh, se han prolongado durante décadas, pero esta última ronda de enfrentamientos ha sido inusualmente feroz y está probable ligada al conflicto en Siria; la actual lucha se ha propagado más allá de las tradicionales líneas de batalla del vecindario, con hombres enmascarados que se enfrentaron por casi dos horas contra las tropas libanesas en el callejón Khnaq de Abu Samra -al sur de Trípoli- después de la medianoche. Fuentes de seguridad estimaron que cerca de 1.200 proyectiles de mortero y granadas propulsadas por cohetes fueron disparados en Trípoli entre las 9 pm del jueves y 7 am del viernes.

La participación de Hezbollah en la lucha en Qusayr también ha agravado las tensiones entre los grupos partidarios del Sheikh salafista Ahmad Asir y los partidarios de chiitas de Hezbollah, al sur de Líbano; Asir envió combatientes sunitas para apoyar a los rebeldes en la ciudad siria y estableció sus "Brigadas de la Resistencia libres" en Sidón para defenderla contra las amenazas de Hezbollah, según el líder religioso sunita. En los enfrentamientos de noviembre, 3 personas murieron en Taamir y Asir ha surgido en los últimos dos años, como un duro crítico de las armas y del apoyo al régimen sirio, de Hezbollah.

Las fuerzas gubernamentales libanesas son superadas por Hezbollah, pero el grupo chiita -paralizado por un sistema político estancado y la ruptura sectaria- tiene una capacidad limitada para detener a los militantes sunitas en lucha interna. Una figura de la oposición siria, con sede en el Líbano y que participa en el suministro de armas a los rebeldes anti-Assad en Siria, dijo que los salafistas habían estado presionando para llevar la guerra con Hezbollah a Líbano durante meses, en respuesta al creciente apoyo directo del grupo chiita al régimen sirio.

Varios elementos nuevos han transformado la tensión local crónica en algo mucho más siniestro: los vínculos directos entre los enfrentamientos en Siria y en Trípoli, el movimiento de un número creciente de combatientes salafistas en el norte del Líbano y otras partes del país en los últimos años, la movimiento de combatientes desde el norte del Líbano a Siria para apoyar a los rebeldes anti-Al-Assad, y el papel autoimpuesto de los salafistas libaneses de contrarrestar la influencia de Hezbollah en Líbano y en los combates en Siria -especialmente en Qusayr-.

Esto no es un desarrollo repentino o inesperado. Los salafistas han operado en pequeñas cantidades en lugares aislados de urbanos y rurales de Líbano desde hace algunos años, a menudo creciendo en proporción directa a los conflictos adyacentes en Irak y Siria. Los grupos de militantes se enfrentaron con el ejército libanés y las fuerzas de seguridad en el norte hace unos años, principalmente en el campo de refugiados palestinos de Nahr Al-Bared. Más recientemente, los funcionarios de seguridad libaneses, expresaron su preocupación por el creciente número de salafistas en Líbano, basados en los barrios urbanos salafista como Bab al-Tabbaneh o en algunos campos de refugiados palestinos que escapan al control del Estado como Ain al-Hilweh, al sur.

Esto significa que ahora tenemos por lo menos tres clases distintas e identificables de los movimientos islamistas en el mundo árabe que se dedican a la acción política, social o militar pública: Hezbollah y Hamas, grupos de resistencia que están fuertemente enraizados en los nacionalismos individuales; los partidos como Ennahda en Túnez o la Hermandad Musulmana egipcia, que operan dentro de los canales disponibles de la participación política y la contestación; y los militantes salafistas que utilizan la violencia e intimidación para imponer sus formas estrictas sobre la sociedad.