miércoles, 12 de junio de 2013

Ejército de Líbano advierte a Siria


Rebeldes sunitas mataron a unos 60 chiitas en la ciudad siria de Hatla -provincia de Deir al-Zor- un bastión controlado por los grupos rebeldes y donde los agentes del presidente Al-Assad habían estado tratando de reclutar combatientes para su causa; Karam Badran, un activista local, dijo que el motivo principal de la violencia no era sectario, sino que los asesinatos fuero luego de un ataque de milicianos pro-Al-Assad en un puesto de control de los rebeldes fuera de la capital provincial de Deir al-Zor, en el que varios combatientes de la oposición habían muerto y decenas fueron heridos.

En la década de 1990, algunas personas en la provincia mayoritariamente sunita, entre ellos cientos de Hatlah, convertidos al chiismo, como padre y predecesor de Assad, Hafez Al-Assad, se acercaron a Irán. Algunos vieron en los conversos una búsqueda de ventajas financieras y sociales, mientras que otros dijeron que procedían de tribus que originalmente eran chiitas y estaban regresando a sus raíces. Lo cierto es que no había "celos latentes" contra chiitas que tendían a ser más ricos, pero las tensiones también han crecido en la zona por el control de los campos petroleros.

El gobierno sirio llamó de asesinatos a las muertes de Hatlah, y puso la cifra de muertos en 30. El dato significativo es que los activistas anti-gubernamentales elevaron la cifra a 60 muertos y que la mayoría de los muertos eran combatientes de las milicias pro-gubernamentales, que habían atacado a los rebeldes un día antes. Algunos de los activistas, que condenaron el ataque de Hatlah, señalaron que ese acto destructivo de venganza demostró la falta de poder de los moderados entre los rebeldes para frenar a los extremistas.

Lo que no está en discusión es que varios batallones de rebeldes sunitas, incluidos los miembros de grupos islamistas extremistas, irrumpieron en Hatlah y en el vídeo -publicado en línea por los activistas contra el gobierno- podía verse establecer casas en llamas mientras gritaban consignas sectarias contra los chiitas y alawitas.

Los musulmanes chiitas en el Golfo, alarmados por la retórica sectaria de algunos clérigos sunitas después que Hezbollah entró en la guerra civil de Siria, temen ser culpados y volverse las nuevas víctimas del conflicto sirio; respetadas figuras religiosas sunitas han utilizado su autoridad para aumentar los argumentos sobre una lucha sectaria entre sunitas y chiitas en general. El influyente clérigo sunita, Youssef Al-Qaradawi, instó a los suníes a unirse a la yihad en Siria y su Asociación Internacional de Estudiosos Musulmanes -con sede en Qatar- ha pedido un "día de ira" para el próximo viernes; en Egipto, Salah Sultan, un predicador de alto rango del partido gobernante Hermandad Musulmana, calificó al chiita Hezbollah del “partido de Satán" en un sermón televisado a nivel nacional del pasado viernes.

El conflicto sirio comenzó como un levantamiento popular exigiendo derechos políticos, pero poco a poco ha adquirido un tono más sectario; a medida que el conflicto se militarizó, el gobierno sirio tomó medidas enérgicas contra los manifestantes sunitas y motivó que muchos se alzaran en armas –en su mayoría desertores del ejército- pero también atrajo a yihadistas de toda la región que vieron a la lucha como una oportunidad para impulsar su agenda. El apoyo y financiamiento de algunos Estados del Golfo los hizo cada vez más influyente en el campo de batalla, al punto de transformarse en referentes para los rebeldes laicos, pero también provocaron la contra reacción de los combatientes chiitas de Líbano e Irak que también entraron en Siria para defender los santuarios chiitas y luchar junto a un gobierno que consideran protege sus intereses.

El Ejército de Líbano dijo que respondería inmediatamente a cualquier nuevos ataques transfronterizos de los militares sirios después de un helicóptero artillado atacó la ciudad oriental de Arsal, una ciudad de mayoría sunita y donde la mayoría de los residentes apoyan firmemente la rebelión contra el presidente Al-Assad. En una inusual advertencia contra el gobierno sirio, un comunicado del ejército libanés precisó que "Las unidades del Ejército desplegadas en la zona de Arsal tomaron las medidas defensivas necesarias para responder inmediatamente a cualquier violación similar".

Un grupo de hombres armados mató a Ali Ahmad Hujeiri, hermano del prominente jeque salafista Mustafa Hujeiri de la ciudad Arsal en el Valle de Bekaa, mientras conducía por la ruta a Hermel. Grupos salafistas de Arsal se desplegaron en toda la ciudad para protestar por la muerte de Hujeiri pero no se registraron incidentes.

Que el ejército de Líbano haya advertido al gobierno sirio que responderá contra nuevos ataques -después de un helicóptero sirio atacó la ciudad libanesa de Arsal- es una señal de la gravedad que ha adquirido el conflicto sirio, luego de la inclusión de Hezbollah. El anuncio del Ejército libanés también coincidió con la aparición del vídeo que muestra a cerca de 60 chiitas masacrados, por rebeldes sunitas en Siria.

El empeoramiento de la violencia sectaria en Siria ya es una realidad y Líbano es la primera línea de contagio de este fenómeno. El Ejército de Líbano está mal equipado y normalmente mantiene una estrecha coordinación con su par sirio, pero los cambios en la guerra civil siria –de reclamos políticos a enfrentamiento sectario- modificaron esta relación entre ambas FFAA y dejando abierta la incógnita sobre cómo reaccionará el Ejército libanés si Damasco desafía su advertencia.



martes, 11 de junio de 2013

Aumentan los ataques a Líbano desde Siria


El Consejo Constitucional fracasó el martes en celebrar su reunió debido a la falta de quórum, lo que reduce la probabilidad del cuerpo de tomar una decisión sobre los últimos retos a la prórroga del mandato del Parlamento; la falta de quórum se produjo después de dos miembros chiitas del Consejo Constitucional y otro drusa no se presentaron a la reunión del mediodía del cuerpo de 10 miembros, que se divide en partes iguales entre cristianos y musulmanes. En un informe publicado por el diario panárabe Al-Hayat, el líder del Partido Socialista Progresista, Walid Yumblatt, señaló que la celebración de las elecciones en las actuales circunstancias sería "un acto de locura" y el ministro de Medio Ambiente interino, Nazem Khoury, también consideró que las elecciones no pueden ser llevadas adelante a la luz de la situación actual de la seguridad en el país.

Una bomba explotó en el Valle de la Bekaa ayer por la mañana dañando a dos camionetas, que según algunas fuentes de seguridad, estaban transportando los combatientes de Hezbollah a Siria. Ambos vehículos se dirigían hacia el Este, a través Taanayel, y levantaron sospechas cuando, en lugar de detenerse, siguieron la marcha a pesar de haber perdido la defensa; ambas camionetas cruzaron a Siria y expertos militares dijeron que la bomba pesaba 300 gramos y dejó un agujero en la carretera 30 cm de profundidad y 40 cm de ancho, probablemente detonada remotamente.

Varios cohetes lanzados desde Siria impactaron en la ciudad libanesa de Hermel, un bastión del grupo chií Hezbollah, matando al menos a una persona e hiriendo a varios otros; el incidente del martes fue el último de una serie de ataques transfronterizos con cohetes en zonas chiitas de Líbano. Ha habido un aumento en este tipo de ataques después que el ejército sirio logró infringirles grandes pérdidas a los rebeldes sirios, con la ayuda Hezbollah, en la ciudad de Qusayr y alrededores de Damasco.

Políticamente, la guerra civil siria y la rivalidad entre los partidos pro-y anti-sirio del Líbano han impedido la formación de un nuevo gobierno. Sin embargo, los adversarios de Hezbollah no son quienes se manifiestan en las calles de Beirut, el verdadero peligro para la Resistencia proviene de los grupos pro Al-Qaeda que operan en el norte y el sur de Líbano, y que pueden tomar represalias contra Hezbollah con ataques suicidas.

Lo que hace que la situación sea tan incendiaria es que ha habido un elemento de política añadido a las tensiones habituales entre las dos sectas: está en juego el Levante, una encrucijada tradicional de civilizaciones que ha sido alterada en su estructura de poder. La mayoría sunita de Siria es gobernada por chiitas y la mayoría chiita en Irak era gobernada por sunitas; la caída del régimen de Saddam Hussein cambió esta dinámica y el gobierno de Al-Assad severamente cuestionado, el equilibrio de poder se anuló y ambas sectas se sienten amenazados.

Hezbollah encabezó el ascenso de los chiitas libaneses de una clase inferior a la facción más poderosa del país, obligó a Israel a ponerle fin a su ocupación de 20 años del sur del país Líbano y formó un frente militar con Siria e Irán contra Israel y EE.UU.; ahora muchos libaneses ven que el líder de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, apoya a Al-Assad contra la insurgencia dominada por la mayoría sunita siria como un error de cálculo que arrastra a Líbano a la guerra civil de Siria, exacerbando los enfrentamientos en el propio Líbano y profundizando las divisiones preexistentes entre sunitas y chiitas en la región.


lunes, 10 de junio de 2013

Tour de Hezbollah en Siria: Aleppo


Tropas libanesas bloquearon las calles de Beirut con tanques y alambre de púas, por varias horas el domingo, después que un manifestante murió frente a la embajada iraní elevado las tensiones entre facciones internas por la guerra en Siria; el hombre murió durante un enfrentamiento entre grupos rivales de musulmanes chiitas, después que milicianos de Hezbollah abrieron fuego, cuando los manifestantes atacaron la embajada iraní, la señal más reciente de la violencia en Siria se extiende a los países vecinos. En Beirut, el ejército libanés se ha limitado a imponerse entre las facciones armadas con vehículos blindados y retenes para acordonar el centro de la ciudad y los barrios controlados por Hezbollah; pero el punto más importante es que las manifestaciones de diversos grupos -musulmanes sunitas y chiitas junto a cristianos- es en protesta por el papel prominente de Hezbollah en apoyo de Al-Assad.

Más adelante en el día, una manifestación contra Hezbollah en la ciudad de Sidón, atrajo a unas 10.000 personas -entre ellas unos 2.500 sirios- pero se llevó a cabo sin incidentes. Dirigiéndose a la reunión en el estadio de Sidón, y protegido por la policía y unos 750 agentes de seguridad del grupo Al-Jamaa Al-Islamiya -que organizó el evento- los oradores denunciaron el envío de cientos de hombres de Hezbollah para luchar junto a las fuerzas del régimen sirio contra los rebeldes. La protesta frente a la Embajada de Irán, fue organizada por el Partido Opción libanés, liderado por Ahmad Al-Asaad, un político chiita del sur de Líbano; mientras que la embajada se encuentra en Bir Hassan, un sector predominantemente pro-Hezbollah del distrito sur de Beirut.

El punto común que tienen las manifestaciones en Sidon y Beirut son los fuertes cuestionamiento internos –aun de algunos los sectores chiitas- sobre el rol activo de Hezbollah en la guerra civil siria, a favor del presidente Al-Assad y en contra de los rebeldes sunitas. Luego de la batalla de Qusayr, Hezbollah también podría desplegar a sus combatientes en Aleppo, si la situación no va bien para el ejército sirio; algunos comandantes chiitas reconocen que estaban entrenando a las fuerzas de Al-Assad y que “tal vez no nos van a necesitar”. Los combates en Qusayr, cerca de la frontera de Líbano, tuvieron una inusual ferocidad en la resistencia de los rebeldes y crecen las sospechas que algunos de estos elementos habrían recibido entrenamiento del grupo palestino grupo Hamas.

La operación para la recuperación de Aleppo comenzó el sábado al amanecer y su meta es desalojar a los rebeldes de la zona rural de Aleppo, las tropas sirias avanzaron hacia las ciudades de Hraitan, Kafr Hamra y Atareb, lo que permitió que el gobierno sirio retome Tal Shoahana, en el camino a Kafr Dael-Mansoura –según una fuente militar- y el ejército también cortó dos rutas que constituyen una línea de suministro clave, para el rebeldes en la ciudad de Andan. La batalla de Aleppo tiene como principal objetivo separar la ciudad desde el campo y cortarles las líneas de suministros de los rebeldes con Turquía y así debilitarlos antes de irrumpir en las zonas al interior de la ciudad, donde los rebeldes están atrincherados.

Los preparativos se produjeron cinco días después que el ejército sirio y Hezbollah volvieron a tomar Qusayr en el centro-oeste de Siria, un año después que la estratégica región había caído en manos de los rebeldes. Insurgentes y ejército se enfrentaban en la zona ladera de Maaret Al-Atiq, -en la zona de Al-Rashidine- al noroeste de la ciudad de Aleppo; los combates también se extendían por Al-Nubul y Zahra, dos enclaves chiitas rurales fuera del centro comercial de Aleppo. El Gral. de Bgda., Mustafa Al-Sheikh, ex oficial del ejército sirio y ahora comandante rebelde, señaló que "El objetivo es utilizar a las dos aldeas como bases de avanzada para hacer adelantos en Aleppo y su zona rural”.

Otro comandante rebelde del Ejercito Libre Sirio (ELS), indicó que ha aumentado el tráfico aéreo en dirección a Al-Zahra y Al-Nubul durante los últimos dos días, además precisó que intercepciones de las comunicaciones gubernamentales revelaron la presencia de combatientes de Hezbollah en la montaña Shweihneh -también en el noroeste- y adelantó que estaban resistiendo, pero carecían de municiones.

El Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo que la retirada planeada de algunas fuerzas de paz de la ONU de los Altos del Golán muestra que el Estado judío sólo puede confiar en sí mismo para la seguridad. Netanyahu hizo estas declaraciones el domingo, en un día de reuniones del gobierno después que Austria anunció que retiraba sus fuerzas de paz de la ONU en el Golán. Netanyahu dijo a los ministros que "el desmoronamiento de la fuerza de la ONU en los Altos del Golán subraya el hecho de que Israel no puede depender de las fuerzas internacionales para su seguridad."

El presidente sirio, Bashar Al-Assad emitió una fuerte advertencia a Israel, diciendo que en verdad está a favor de la apertura de un frente en el Golán y señaló que la resistencia no va a lanzar cohetes primitivos sin rumbo de vez en cuando, sino que llevará a cabo una resistencia bien planificada y continua, lo que lleva a pensar que Hezbollah tendrá alguna participación activa. También Al-Assad agregó que los ataques israelíes provocarán una respuesta estratégica, en lugar de una respuesta local, y que Hezbollah está involucrado en la lucha contra el enemigo israelí y sus agentes en Siria y Líbano; el presidente sirio vaticinó que el equilibrio de poder en Siria cambiará a favor del gobierno, “a pesar del hecho que los terroristas contrabandean combatientes y armas a través de todas las fronteras”.

A Yuval Steinitz, Ministro israelí de Asuntos Internacionales, Estrategia e Inteligencia, se le preguntó -en una conferencia con periodistas extranjeros- si los recientes éxitos de las fuerzas de Al-Assad contra los rebeldes podrían anunciar la victoria del líder sirio y el funcionario respondió que “con un fuerte respaldo de Irán y Hezbollah, podría ganar”. En junio de 2011, a sólo tres meses de iniciados los incidentes en Siria, el entonces ministro de Defensa, Ehud Barak, pronosticó que la caída de Al-Assad era "cuestión de semanas"; meses más tarde, con la guerra civil en pleno desarrollo, un alto funcionario israelí dijo que Barak había estado tratando de “alentar a los enemigos de Al-Assad para acelerar su derrocamiento”, pero ahora el gobierno de Netanyahu parece más prudente.

El número de automóviles y camiones bombas utilizadas en la guerra de Siria se ha disparado este año, lo que refleja la ampliación de la guerra y la creciente influencia de los militantes islámicos sunitas en el conflicto; los coches bomba se convierten en un símbolo de conocimiento que fluye en el país -que no es de cosecha propia- y creciente poder sumado a la sofisticación de los explosivos improvisados, no significan necesariamente una creciente presencia de Al-Qaeda. Si los rebeldes sirios están recurriendo a los ataques suicidas es porque no tienen buenas opciones y eso es una mala señal para la situación de los rebeldes.

Qusayr representó una prueba en la que se midieron las capacidades de combate de Hezbollah en varios puntos estratégicos: en primer lugar, la organización puso a prueba la cohesión de su base popular y la confianza de éste en las importantes decisiones adoptadas por sus dirigentes; y en segundo lugar, las unidades de combate de la resistencia, por primera vez libran una batalla contra fuerzas similares, impulsadas por una matriz ideológica-religiosa y que utilizan de gran parte de las mismas tácticas de combate del grupo chiita. El liderazgo militar del partido está siendo alabado por haber demostrado su capacidad de aprender en el fragor de la batalla y adaptarse militarmente a los acontecimientos sobre el terreno.

El actual problema que enfrenta el Levante es que algunos países podrían quedar fragmentados. El peligro inminente que amenaza a Siria, Irak, Líbano, Yemen y Libia no puede considerarse como el fruto de la “Primavera Árabe”, ya que las actuales divisiones que dejan a muchos países árabes al borde de la guerra civil, son de base sectaria-étnica. Los árabes hoy en día son hermanos y enemigos al mismo tiempo. Cada subgrupo esgrime su identidad religiosa o étnica para afrontar al resto de los grupos en una guerra en la que todos van a perder. Los árabes han perdido su identidad nacional unificadora -que solía estar por encima de la religión- y la falta del panarabismo está siendo suplantado por las rivalidades sunita-chiitas.


viernes, 7 de junio de 2013

El Ejécito de Líbano: arbitro involuntario


Dos familias rivales, el clan salafista Heijar y el clan chiita Nashar, se enfrentaron nuevamente en el área de Old Souk, en Trípoli; las dos partes emplearon granadas propulsadas por cohetes y armas automáticas, dificultando los esfuerzos del Ejército para poner fin a los enfrentamientos que además se vio obstaculizado por las estrechas callejuelas que conducen al punto de choque. La reanudación de los combates entre los dos bandos, se produjo después que los militares libaneses denunciaron complots contra Líbano y advirtieron sobre la posibilidad de ser arrastrados a la guerra contra Siria; posterior a la declaración, el ejército libanés estableció puestos de control en los accesos a Trípoli, así como en las principales avenidas de la ciudad, y adelantó que se cumplirá ley con la fuerza.

El Ejército libanés advirtió hoy que estaba en marcha un complot para enredar al país en el conflicto sirio, con enfrentamientos entre partidarios y opositores de Damasco dentro de Líbano. Esta declaración es la más fuerte emitida por el Ejército libanés, en todo el levantamiento contra el régimen de Al-Assad y se produjo un día después de que soldados fue atacado en Trípoli, así como en los distritos de Jabal Mohsen y Bab Al-Tabbaneh.

Por otra parte, la cúpula del Ejército aseguró que había intervenido fuertemente en Sidón para evitar un aumento de los incidentes relacionados con los acontecimientos de Siria, y en otros barrios de Monte Líbano, donde los milicianos abrieron fuego para celebrar los avances del gobierno sirio. Además, aseguró que se sigue rastreando a los culpables del crimen que dejó dos soldados muertos en Ersal. El Ejército mantiene operaciones de estrictas medidas de seguridad en: Trípoli, Sidón, Beirut, Biqaa y Monte Líbano.

El canciller libanés, Adnan Mansour, dijo que su país se había opuesto a la reciente declaración de la Liga Árabe -que condena el papel de Hezbollah en Siria- y minimizó la importancia de la reunión del órgano regional; Mansour sostuvo que la declaración de la Liga Árabe fue injustificada, ya que “más de dos docenas de países estaban interviniendo en Siria y cuando lo que hace Hezbollah es para defender a los libaneses que estaban en las ciudades de las afueras de Qusayr".

El Ministro de Interior, Marwan Charbel, mantuvo una reunión ayer en la oficina del comandante de las Fuerzas de Seguridad Interna Regional Distrito Norte, Gral. de Brd. Mahmoud Annan, en Trípoli. La reunión estableció un plan de seguridad en etapas, además Charbel destacó que el Ejército libanés está decidido a seguir adelante con la aplicación del plan de seguridad conjunto, a pesar de las dificultades sufridas, y precisó que el despliegue militar lleva 48 horas. Charbel también sostuvo una reunión con el Encuentro Nacional Islámico en Trípoli, al finalizar el ministro hizo hincapié que “el Ejército libanés se encuentra a igual distancia de todos los lados”.

El Primer Ministro interino, Najib Mikati, precisó que el Ejército libanés no dudará en abrir fuego contra los hombres armados que participan en los combates en Trípoli ya que el “Ejército responde sin vacilar a las fuentes de fuego de cualquier lado, porque los residentes de la ciudad tienen derecho a vivir en paz”. Adicionalmente, Mikati dijo que el Ejército no necesita cobertura política para sus acciones, ya que “las órdenes se han dado a todas sus unidades desplegadas en Trípoli para preservar la seguridad de manera justa y de una manera equilibrada”.

La participación de Hezbollah en la guerra civil siria está agotando las relaciones del grupo con sus seguidores libaneses y está poniendo a prueba su capacidad para mantener su dominio interno frente a los grupos armados sunitas. Pero las críticas a Hezbollah siguen siendo raras en los bastiones del grupo, pero algunos críticos han salido por los medios de comunicación en los últimos días expresando el malestar en la participación de Hezbollah en Qusayr y el temor sobre posibles represalias de grupos sunitas contra civiles chiitas dentro de Líbano.

La situación interna es actualmente muy peligrosa. Las fuentes de Inteligencia del Ejército, Fuerzas de Seguridad Interior -Sección de Información, Seguridad General y de Seguridad del Estado- están siguiendo de cerca los movimientos y contactos de los grupos sectarios armados; pero el aparato de seguridad se limita a recopilar información sin perseguir a los criminales, detenerlos y juzgarlos, ya que el poder político obstaculiza las acciones.

El Ejército tiene que mantenerse alejado de los cálculos políticos, con el fin de restablecer su posición de seguridad y tomar decisiones decisivas para proteger al país de futuros desastres: pero el Ejército está llevando a cabo varias tareas, tal vez demasiadas pesadas, y ha comenzado a perder su prestigio y distinción.


jueves, 6 de junio de 2013

Posposición de las elecciones: no culpen a Siria


El Parlamento de Líbano votó a favor de retrasar las elecciones, que habían sido programadas para el 16 de junio, por al menos 17 meses. Es la primera demora desde el fin de la guerra civil de 15 años y la medida que autoriza la suspensión hasta 2014 se debió a la incapacidad del Parlamento para acordar una nueva ley electoral y al deterioro de la seguridad en el país, vinculada a la crisis en Siria.

La prórroga de la votación parlamentaria obligó al Primer Ministro designado, Tammam Salam, a iniciar nuevamente las consultas con los partidos rivales sobre la formación del nuevo gabinete sobre la base de un gobierno, cuyos ministros conformen un equipo de trabajo homogéneo, que sirva los intereses nacionales del país. Salam dijo tras la decisión de ampliar el mandato del Parlamento, que ahora el objetivo principal debe ser la formación del nuevo gobierno ya que “la fase anterior estaba centrada en la aprobación de una ley electoral de consenso y luego de llegar a un acuerdo sobre la ampliación del mandato del Parlamento. Ahora, esta excusa ya no está presente y el país no puede quedarse sin gobierno"; el PM interino confía que los grupos políticos podrían llegar a un rápido acuerdo sobre la formación de un gobierno.

La sesión donde se llevó a cabo la votación en la que se extendió el plazo del parlamento duró 10 minutos, lo que indica que incluso antes de la escalada de violencia en Líbano, los partidos políticos estaban profundamente divididos sobre los cambios a la ley electoral y que ya habían pospuesto la fecha de las elecciones previstas para este mes. El sentido de aplazar la fecha de las elecciones, junto con el hecho que el PM interino Salam no haya podido formar un gobierno después de dos meses de negociaciones, ha dejado una sensación de vacío político en Líbano en momentos que el país que lucha contra la desaceleración económica y una marea de refugiados sirios.

En esta ocasión, el presidente del parlamento Nabil Berri, no pudo sacar un conejo de su sombrero, lo que deja a Líbano en medio de un estado de caos político que compite con el caos de la seguridad luego que las regiones del noreste y el oeste del país, comenzaron a experimentar enfrentamientos derivados de la guerra civil siria. Los políticos -al menos, la mayoría- parece que han abandonado el principal problema que los ocupaba: ponerse de acuerdo sobre una ley electoral que garantice la competitividad y el consenso nacional y religioso. Su enfoque en cambio, ha sido en la prórroga del mandato del parlamento.

No es de extrañar que la mayoría de los políticos que proponen la idea de extensión ahora, son los mismos personas que se beneficiaron de la época de la tutela siria y que aprendieron muchos trucos de manipulación que pueden ser empleados contra el sistema político del país y la constitución: utilizan la situación de seguridad imperante causado por la guerra de Siria para justificar la actual extensión. Mientras que el dúo chiita (Hezbollah y Amal) podría beneficiarse de la inmersión de Hezbollah en el pantano sirio, la principal facción drusos hace suya la prolongación del mandato del Parlamento, ya que quiere mantener su papel como eje político. Esta función le permite a los drusos cambiar de lados, manteniendo el equilibrio de fuerzas necesario para salvaguardar la perpetuación de ese papel mientras que la principal facción sunita, por otro lado, favorece la extensión como un medio para impulsar y organizar su "maquinaria electoral” que pudo transportar a miles de votantes expatriados en las elecciones de 2009.

Cuatro años de fracaso no impidió que los miembros del parlamento libanés aprobasen el viernes una extensión de su mandato por 1 año y 7 meses, después de 6 meses de tercas negociaciones entre los bloques políticos por una nueva ley electoral que tanto necesita la sociedad -que se suponía que iba a ser más democrática y equitativa- pero que se redujo a un intercambio de acusaciones, insultos e improperios entre los legisladores de acuerdo a su grado de participación en la guerra civil siria. Lo más curioso del tema es que todos los partidos políticos –aun sabiendo que era un que las elecciones no se llevarían a cabo- presentaron sus listas de candidatos en la fecha límite y cuando se le pregunta el por qué, los parlamentarios dicen que "todo el mundo está siendo demasiado cauto para no caer en una trampa política”.

Así que todo el acuerdo, respecto a posponer las elecciones, es sólo una consecuencia del nivel insoportable de desconfianza mutua entre los líderes del Líbano. Con Hezbollah ocupado en Siria, los líderes sunitas no se sienten seguros sobre que podrían funcionar tan bien como lo hicieron en 2009, y los líderes cristianos están divididos sobre los verdaderos intereses de sus sectas.

El Parlamento fue elegido por los diferentes partidos y sectas, como escenario para alterar los fundamentos de su sistema "democrático" y estatal, la clase política trató temas sensibles sin el debido respeto al derecho y al Estado. Los insultos y el desprecio de los distintos partidos destruyeron al Estado libanés al privarlo de instituciones –parlamento, gobierno, ejército para la Defensa Nacional, poder judicial y las agencias de seguridad- capaces de afrontar el actual escenario de inestabilidad y caos. No existe un poder central que garantice la seguridad del territorio libanés, frente a los derrames de la guerra civil siria, por lo que el Estado libanés es una construcción simbólica.

Los argumentos presentados por los defensores de la prórroga del mandato del Parlamento giran en los círculos musulmanes alrededor de la crisis siria y sus ramificaciones políticas y de seguridad; mientras que los grupos cristianos, se centran en la desigualdad que sufrieron bajo la Ley de 1960. Combinados, estos argumentos llevan a considerar que las elecciones se celebrarán cuando ambos círculos se sientan seguros -dejando de lado su lealtad a la democracia de Líbano- y cuando la situación externa, ya sea Siria o la influencia árabe regional, así lo permitan. No hace falta decir que la celebración de las elecciones en el futuro cercano reactivaría la economía del país y sacarían a la sociedad de la actual incertidumbre derivada del vacío de poder existente.


miércoles, 5 de junio de 2013

Hezbollah y la apuesta al caballo equivocado


Desde el 4 de junio, el ejército de Al-Assad controla todas las conexiones por carretera de la capital y sus distritos occidentales, también ha despejado a las fuerzas rebeldes fuera de las áreas al oeste de Damasco -región Zabadni hasta la frontera libanesa- y al noroeste, Hezbollah y las unidades sirias han endurecido su cerco a los rebeldes resisten en el sector norte de Qusayr, mientras que otras unidades han completado la recuperación de los alrededores de Hama, y una tercera fuerza combinado sirio-Hezbollah, tomó posiciones alrededor de Aleppo.

La ofensiva que viene, que podría ser en los próximos días, es probable que enfrente cara a cara a las fuerzas israelíes con unidades de Hezbollah -ahora equipadas con armas pesadas y misiles autopropulsados- en movimiento a lo largo de la frontera sirio-israelí, en los Altos del Golán. La Inteligencia israelí estimó que el campo de batalla sirio debilitaría la fuerza de Hezbollah, pero ha sucedido todo lo contrario, un brazo de Hezbollah se despliega actualmente fuera de Deraa -capital de la provincia Horan- con los refuerzos están fluyendo desde Líbano, Hezbollah y las unidades sirias se están preparando para ocupar la zona rural de Horan rural y llegar a la frontera israelí a través del Golán sirio.

Louay Meqdad, el portavoz del Ejercito Libre Sirio (ELS), informó que más de 4.000 combatientes de Hezbollah han llegado a Aleppo, como parte de los preparativos militares para retomar la ciudad controlada por los rebeldes; de acuerdo con Meqdad, la participación militar de Hezbollah en Siria demostró que las fuerzas del gobierno no pudieron hacer frente a los rebeldes por sí mismos y vaticinó que la participación de Hezbollah en la batalla de Aleppo no afectará el equilibrio de poder, ya que las fuerzas rebeldes están bien atrincherados en sus posiciones.

El Gral. Selim Idriss, jefe del ELS, dijo que los combatientes de Hezbollah estaban "invadiendo" Siria y que Líbano no estaba haciendo nada para detenerlos, además precisó que "En la actualidad hay un gran número de combatientes de Hezbollah en Siria, en Qusair, en Idlib, en Alepo, en Damasco, y puedo decir que en todo el país; la cadena de TV de Hezbollah, Al-Manar, informó de un colapso generalizado de las fuerzas rebeldes en Qusayr, sin embargo los informes no muestran las imágenes de la ciudad, ni los detalles de la supuesta victoria y una noticias similar se hizo hace dos semanas.

Las fuerzas sirias lanzaron un ataque aéreo sobre la ciudad libanesa de Arsal, el informe desde el lugar señala que los helicópteros tenían como objetivo una casa propiedad de la familia Al-Hujairi. El ataque fue condenado por el presidente libanés, Michel Sleiman, quien instó a Siria a "respetar la soberanía de Líbano y no poner en peligro a sus ciudadanos."

El bloque parlamentario del opositor Movimiento Futuro, criticó lo que llamó "el papel peligroso y criminal de Hezbollah" en Siria, advirtiendo que la vida política y la seguridad en Líbano no se normalizarán hasta que el grupo se retire del vecino país; en el comunicado, el Movimiento advirtió que la fuerte participación de Hezbollah en la guerra civil siria podría tener consecuencias graves y negativas en Líbano y en los libaneses que trabajan en los Estados árabes del Golfo. El sheik Naim Qassem, funcionario de Hezbollah, respondió al Movimiento del Futuro argumentando que ese partido “está tratando de establecer algunas reglas nuevas. Pero este movimiento se ha olvidado que no está en condiciones de distribuir los roles o decir quién debe o no debe estar en el gobierno.”

La dinámica entre lo interno y lo externo, son diferentes en esta ocasión. La guerra civil siria plantea una amenaza para Líbano en virtud de su fuerza, y ahora lo hace a causa de su debilidad. La guerra entre el régimen alawita de Bashar al-Assad y la insurgencia sunita, con sus raíces más fuertes en el Norte y Este de Siria, ha sido rectificada desde la primavera de 2011; la ola de refugiados sirios, aumentada de la mano de la violencia en el terreno, plantea dos grandes problemas para Líbano: primero es sumamente costoso para Líbano alojar a tanta gente; y segundo, algo mucho más peligroso, es que la mayoría de los refugiados sirios son sunitas, y su presencia cada vez más aumenta la ansiedad de no sunitas en Líbano, especialmente los chiitas. Demografía y política están más estrechamente entrelazadas en Líbano que en otros países, y si la guerra en Siria se prolonga más la paz en Líbano será alterada por este cambio demográfico.

Pero hay fuerzas más peligrosas en el juego. Irán y Hezbollah, los aliados más cercanos de Al-Assad, están decididos a salvar a su régimen. A su juicio, la guerra civil de Siria es parte de una lucha entre sunitas y chiitas más amplia en la cual los Estados árabes sunitas -principalmente Arabia Saudita y Qatar- han decidido derrocar a Al-Assad como parte de su objetivo mayor, debilitar a Irán. Desde la perspectiva de Hezbollah, sería un mal resultado, ya que Irán es su patrocinador principal y Teherán usa a Siria como un conducto para el suministro de las fuerzas de Hezbollah.

Hezbollah está respaldado por las armas y el dinero de Irán, por lo que está plenamente comprometido en el campo de batalla, pero el cambio más importante es no tratar de proteger a los pueblos a lo largo de la frontera libanesa sino que está librando la batalla junto a las fuerzas del gobierno sirio y parece dispuesto a mantener bajas y asumir las consecuencias. Hezbollah no es el único grupo chiita externo que opera en la guerra civil de Siria. Las Brigadas Fadl, compuestas por militantes chiitas iraníes capacitados de Irak, son un signo visible de la preocupación de Irán por el curso de la lucha siria a la que percibe como una batalla por su supervivencia contra los sunitas en primer lugar, pero también contra Israel y EE.UU., que intentan su derrota mediante sanciones económicas impuestas y ataques a su programa nuclear. Irán no se ha comprometido oficialmente con tropas, para eso dispone de Hezbollah y las Brigadas Fadl.

El espacio se está agotando en la zona del sur de Beirut, donde Hezbollah entierra sus muertos en la guerra, testimonio del alto precio que el movimiento chiita está pagando por su apoyo directo al presidente sirio en la guerra civil; Hasan Nasrallah, líder del Hezbollah, ha llamado a una "nueva etapa" para el movimiento, con esta decisión el enfoque de Hezbollah ha girado de la lucha contra Israel a la lucha contra otros musulmanes en Siria. La decisión Hezbollah, es una apuesta arriesgada, ya que busca asegurar la supervivencia de su eje de apoyo para armas y fondos, pero pondrá en riesgo su base de apoyo chiita libanesa y su imagen de defensor contra Israel.

En el barrio de Nabaa de Beirut, Mohammad Hajj Hasan, un político chiita, se reunió con otros "chiitas independientes" y representantes de los partidos rivales; bajo estricta vigilancia armada, se discutió cómo proner una oposición válida y evitar que los chiitas del país sean política y socialmente aislados, en la reacción contra la participación de Hezbollah en el conflicto sirio. Charbel Eid, representante del partido Fuerzas Libanesas, mayoritariamente cristiano, señaló que el apoyo de Hezbollah de los cristianos y aliados drusos, podría retirarse no de manera inmediata pero si en meses.

Nasrallah no está luchando por Líbano y mucho menos por Palestina, ahora él está luchando por sí mismo, por Hezbollah, por Al-Assad e Irán. Nasrallah se convirtió en el hombre más admirado en la región, pero su narrativa actual resulta poco clara y la utilización de la palabra “Israel” en cada oración no asegurará adhesiones instantáneas en el mundo árabe, ya que combatir en Siria no tiene nada que ver con Israel y la gran mayoría de los árabes lo saben muy bien.


martes, 4 de junio de 2013

La guerra civil siria llegó a Líbano


Miles de soldados leales al presidente sirio, Bashar Al-Assad y combatientes de Hezbollah se están preparando para entrar en la provincia de Aleppo, un bastión de los rebeldes, cerca de la frontera con Turquía. La fuerza combinada tiene previsto entrar a la región norte de la provincia, luego que ayer ejecutaron ataques por tres frentes diferentes.

Un comandante rebelde, que habló bajo la condición del anonimato por no estar autorizado a hablar con los medios de comunicación, dijo que había cerca de 2.000 combatientes de Hezbollah en la provincia de Aleppo, en su mayoría destinados en las ciudades chiitas del norte de la ciudad. El rebelde Ejército Libre de Siria dijo que las fuerzas de Hezbollah habían reunido en un suburbio de la ciudad el domingo y parecía estar preparándose para un ataque. Las demandas de presencia de Hezbollah en el norte de Siria siguen siendo una promesa de su líder, Hasan Nasrallah, asegurarle al presidente Al-Assad una más y es un indicio que el movimiento podría ser utilizado como una fuerza de choque en caso necesario; "La batalla de Alepo ha comenzado a muy pequeña escala, nosotros sólo acabamos de entrar en el partido", dijo el líder de Hezbollah en una entrevista realizada en Beirut este sábado, además aseveró "Vamos a ir tras los bastiones donde ellos creen que están a salvo. Van a caer como fichas de dominó".

Informes de enfrentamientos en Baalbek, sobre la frontera siria, no se han verificado de forma independiente pero las fuerzas de seguridad libanesas señalaban que al menos 15 murieron –entre ellos al menos un combatiente de Hezbollah- y los medios de comunicación libaneses citaron a funcionarios diciendo que los rebeldes se estaban preparando para lanzar cohetes cuando los enfrentamientos estallaron. Si se confirma, representarían algunos de los peores enfrentamientos directos en Líbano, desde el levantamiento de Siria comenzó hace más de dos años.

La semana pasada, el Gral. Salim Idris, líder del Comando del Ejército Libre Sirio, advirtió de las posibles consecuencias para Líbano si Hezbollah no se retiraba de la de la lucha en Siria, dentro de 24 horas, amenazando con “perseguir a Hezbollah hasta el infierno." En las últimas semanas, proyectiles y cohetes han caído de manera indiscriminada en zonas chiitas de Líbano, matando al menos a tres personas, lo que sugiere que los grupos rebeldes también están dispuestos a castigar a los civiles en los bastiones de Hezbollah: el viernes, más de una docena de proyectiles cayeron en las afueras de Baalbek y hombres armados dispararon contra un santuario chiita; y el sábado, un cohete cayó en el pueblo de mayoría chiita de Hermel.

Una fuente libanesa de seguridad precisó que choque entre Hezbollah y opositores no podría haber sido con combatientes de Jabhat Al-Nusra, ya que es el Ejército Libre Sirio (ELS) quien controla la frontera cerca de donde el enfrentamiento tuvo lugar supuestamente y no se sabe que los combatientes del grupo sunita sirio hayan cruzado la frontera hacia Líbano. La misma fuente señaló que Hezbollah está sembrando minas en la región de las aldeas de Ain Al-Jawzeh y Aqabet Dardara a Qornet Al-Tallaja en las montañas Baalbek, donde Hezbollah tiene bases militares, para evitar la infiltración del territorio sirio en esta región sensible.

Sheik Maher Hammoud, un religioso pro-Hezbollah, sobrevivió a un tiroteo en la ciudad de Sidón después que hombres armados lanzaron una andanada de disparos hacia el coche del jeque; al menos unos 20 impactos de balas dañaron el vehículo. Hammoud dijo que recibió llamadas del presidente, Michel Sleiman, del líder del Movimiento Patriótico Libre, Michel Aoun; en un comunicado, Fuerzas Libanesas también condenó los ataques contra ambos Hammoud y Braidi y pidió una investigación rápida de los incidentes, y advirtió que el Líbano está pasando por un "periodo peligroso". El Movimiento Futuro también denunció el ataque en Sidón.

Ali Awad Asiri, embajador saudita en Líbano, advirtió en declaraciones publicadas el lunes que vinculados enfrentamientos en el norte y este de Líbano, vinculados a la guerra civil en Siria, han provocado el temor por la violencia sectaria y dijo que es necesaria la restricción para proteger el país; Asiri reiteró el apoyo de Arabia Saudita para Líbano y dijo que su hará todos los esfuerzos necesarios para ayudar a "nuestros hermanos en Líbano." El enviado saudí también pidió a los partidos políticos a que "hagan lo que es mejor para Líbano y tomen medidas para calmar la situación por el bien de la estabilidad interna".

Unidades del Ejército fueron desplegadas en Trípoli el mes pasado, después de la última ronda de violencia estalló, ahora se pusieron en estado de alerta ya que la violencia ha vuelto; en diferentes momentos de la tarde de ayer, los militantes abrieron fuego contra una unidad del Ejército y personal de las Fuerzas de Seguridad Interna que transitaban la zona de Mallouleh. Walid Jumblatt, el líder socialista, dijo que había llegado el momento que los grupos políticos a dejen de apoyar a los grupos que luchan en Tripoli y también pidió cesen los derramamientos.

Por primera vez desde que el levantamiento de Siria estalló hace dos años, se produjeron enfrentamientos en las zonas montañosas de Baalbek, al Este de Líbano, entre Hezbollah y los rebeldes sirios. La guerra ha llegado al país y ahora será imposible que los políticos libaneses nieguen esta situación o la disfracen bajo la política de desentendimiento ensayada por el PM interino, Najib Mikati.

Los acontecimientos en Líbano están conectados a la guerra en Siria y ahora se han agudizado con la decidida participación de Hezbollah en la batalla en Qusayr y en los diferentes bastiones rebeldes sunitas; de la misma manera, los combates en Trípoli están relacionados con la guerra civil al igual que bombardeos y disparos contra Akkar, en el norte de Líbano. La prórroga del mandato del Parlamento, solicitada la semana pasada, está vinculada a Siria, como también lo es la parálisis del ejecutivo libanés -antes y después de la dimisión del gabinete en marzo-.

Que Israel utilice el espacio aéreo libanés para llevar a cabo ataques en objetivos sobre la zona de Damasco, está vinculado a la guerra civil siria, como también lo está el tema de los cohetes contra la ciudad de Hermel. Ambas partes, en el conflicto sirio, primero lanzaron amenazas y ultimátum que conciernen directamente a Líbano; ahora comenzaron a cumplir esas amenazas, en momentos que Líbano tiene una gran masa crítica de refugiados sirios y su ejército no tiene la capacidad material ni la conducción política para conducirlo.